jueves, 2 de noviembre de 2017

La sociedad del espectáculo.

A lo largo de la historia se han formado distintas formas de estructuración social, en este escrito, abordare una de ellas que tiene que ver por completo con la actualidad y que Gyuy Debord definió como la sociedad del espectáculo.

La sociedad del espectáculo obedece a un conjunto de transformaciones subjetivas producidas por la evolución y mutación del capitalismo, el cual desde hace varias décadas ha instaurado una serie de representaciones sobre la forma de vivir de los sujetos en sociedad.

El primer aspecto importante en el cual consiste las sociedad del espectáculo radica en esta constante evolución del sujeto en relación a sus cosas y la transformación de la representación del ser, la mercadotecnia, la publicidad, los medios de comunicación masivos, han construido un conjunto de representaciones sobre la importancia y la relevancia de obtener cosas, el sujeto comienza a transformar su deseo en función de la obtención de cosas materiales, comienza a fusionarse con sus cosas, a construirse de forma autómata, obedeciendo a los deseos impuestos por los intereses del capital, esto conlleva una transformación de la forma de pensar el ser.

En la sociedad del espectáculo el ser se confunde con el tener, el sujeto es en función de sus cosas, se deja de lado el conocimiento de sí mismo, el análisis sobre el ser, ya solo se toma en cuenta las posesiones, se empieza a generar una sociedad construida a partir de la valoración  del capital, a mayor capital mayor valía del sujeto, a menos capital menor valía y por ende menos reconocimiento social, menos oportunidades, menos acceso a los distintos servicios.

El sujeto que posee poco se empieza a concebir como un resto, como un lastre para la sociedad, un problema, la pobreza se ve como algo poco atractivo, sus historias se ven como algo indigno de contar, la escucha del otro comienza a pasar  por su capacidad de adquisición, de consumo, que tanta posibilidad tiene de comprar cosas, de viajar, de acudir a lugares específicos, las historias interesantes, atractivas, son aquellas en las cuales va de por medio el consumismo, el derroche, la ostentación.

Esto se enlace con el siguiente punto básico de la sociedad del espectáculo, la evolución del ser por tener en simplemente parecer tener, la apariencia comienza a dominar permanentemente cualquier tipo de forma de socialización humana, hay que estar en un estado de apariencia permanentemente, se puede observar esta forma de aparentar en varios aspectos de la cotidianidad humana, aquí nombrare algunos de ellos:

1.  El ser del sujeto se suplanta por las apariencias en su forma de relacionarse con otros, este punto es fácil de ubicar, se puede ver de forma muy clara en cualquier reunión, fiesta, la mayoría de los sujetos tienden a presentarse no como son, sino a partir de una máscara, un falso ser, una imagen residual creada por el mismo en función de lo que considera popular socialmente,  en función de lo que desea ser, esto debido a que considera que su ser es insuficiente para conseguir la aceptación popular, encontramos así sujetos temerosos de mostrar lo que en realidad son, lo que en realidad desean, lo que en realidad les apasiona, lo importante siempre es mantener la apariencia.

2. Los momentos cotidianos pasan a ser representados a partir de esta misma apariencia, aquí la función es clara, mostrarles al otro que la vida cotidiana es especial, única,  que se realizan actividades distintas a los demás, es estar constantemente potencializando las experiencias, tomar la foto de el desayuno en algún lugar exclusivo como forma de aparentar una vida exitosa,  siempre cubriendo dos requisitos indispensables, la presentación del momento el cual debe ser perfectamente estético, con retoques, una foto espectacular y en segundo lugar debe aparentar y representar un cierto estatus, una capacidad adquisitiva que desmarque al sujeto de los demás, lo coloque como un modelo a seguir, que este en función de la idea de éxito moderna que pasa por tener más, visitar los mejores lugares, viajar mucho, obtener cosas. El éxito no se percibe entonces a partir  de los sentimientos, las emociones, la satisfacción ante la vida, sino en torno al éxito económico única y exclusivamente.

3. Esta apariencia afecta también la forma de construir las emociones en la sociedad, el sentir pasa a ser algo que también se representa a partir de la apariencia, lo relevante de las emociones, los sentimientos ya no está en sentirlos, sino en aparentar sentirlos para un espectador, el acto de amar, de ser felices, de disfrutar pasa a ser un show, un show para otros, lo relevante es ser lo suficientemente convincente para lograr convencer al otro de que la satisfacción emocional es genuina, un ejemplo muy claro de esto lo encontramos en las redes sociales, la gente postea constantemente sus momentos felices, muestra sus fotos de su cena romántica, de su proposición de matrimonio en parís, mientras más espectacular sea el evento mayor es la posibilidad de convertirlo en una experiencia creíble, en una experiencia deseable para cualquiera.

Para que estas experiencias se consoliden, es clave que el sujeto opere de forma sistemática a partir de las imágenes, que las imágenes se coloquen como su principal forma de representación del mundo, así muchas personas funcionan bajo la premisa fundamental de que una imagen vale más que cien palabras, lo real y lo verdadero es aquello que se ve, aquello que puede plasmarse en imágenes, los relatos dejan de ser relevantes en tanto no son acompañados de imágenes, el sujeto comienza así un deterioro en sus formas de percepción, comienza a ser un homo videns como Sartori lo definía, alquien que solo ve, que no escucha, que solo siente a partir de un conjunto de imágenes.

El psicoanálisis ya hablaba de lo imaginario, definiéndolo como una de las formas de codificación y de representación de la subjetividad humana,  Freud ya hablaba de los distintos tipos de representación, la representación palabra, y la representación cosa que es la imagen, para Freud el sujeto percibe algo desde dos niveles simbólicos, la cosa que está estrechamente relacionada con las huellas mnémicas, es decir con aquellas imágenes cargadas de un contenido afectivo el cual les permite almacenarse en el inconsciente y atraviesan la posterior forma de representarse la vida del sujeto, por otro lado está la representación palabra que es la forma en que estas huellas mnémicas, o percepciones aisladas pueden acceder a la conciencia.  El problema de que el sujeto funcione únicamente desde el registro de lo imaginario radica en que no puede simbolizar aquello que ve, la imagen percibida pasa directamente desde el inconsciente a la conciencia y el contenido afectivo de esta se relaciona estrechamente con el sentido y la intencionalidad dada por el emisor de la imagen.

Pensemos un ejemplo para ilustrar esto, un sujeto prende la televisión, comienza a ver un programa destinado a enternecerlo, de esos que abundan actualmente, en donde aparecen las historias de personas que tienen alguna enfermedad, viven en situaciones difíciles y buscan a partir de un concurso o de evento de donación que su situación de vida mejore. El espectador que percibe esto oye  aquello que esa persona en la televisión dice, pero su juicio lo realiza a partir de la imagen, se fija en si esa persona se ve efectivamente humilde, o enferma,  los medios de comunicación saben eso, que ese espectador solo validaría como real la experiencia que buscan transmitirle si va acompañada de imágenes, por esto graban el lugar donde esta persona humilde vive, aspectos de su cotidianidad, a su familia, para lograr un determinado estado emocional en el espectador, muchas veces no hay un contexto que acompañe a esas imágenes, la imagen cumple la función por si misma ya que al no pasar por la representación palabra, el sujeto queda inmune ante el efecto de la imagen, en tanto se enlace a una huella mnémica el efecto será el deseado, la imagen queda así sin cuestionamiento, como una verdad universal, una verdad dada por los estereotipos formados por cada sociedad.

Los medios de comunicación masiva tuvieron un efecto claro sobre estas formas de percepción moderna,  en la década de finales de 1960 se dieron cuenta que el sujeto opera a partir de emociones básicas inconscientes, el miedo y el deseo y comenzaron a construir estrategias para manipularlos, ubicaron que esta estrategia de manipulación sistemática  no podía pasar por elementos lingüísticos, que crear relatos veraces que pudieran afectar emocionalmente a los espectadores era más complicado, por ende prefirieron instaurar una hegemonía de la imagen, de la apariencia, experimentaron con diversas imágenes y su reacción ante la gente, desarrollaron estrategias claras como el marketing, los estudios de mercado, los estudios de audiencia, las encuestas, para así crear imágenes que funcionaran de forma eficaz para transmitir una emoción en concreto, miedo cuando se necesitara que la población generara un rechazo ante algún fenómeno social, por ejemplo, mostrar imágenes de manifestantes en contra de alguna medida gubernamental destruyendo algo, o realizando actos violentos de tal forma que el espectador genere una emoción de miedo y rechazo ante los manifestantes, poniendo en contra a los miembros de la sociedad entre sí, no se informa el contexto de la manifestación, se informa poco de por qué ocurrió la violencia, lo único que queda es la imagen.

Se construyen estereotipos de imagen sobre lo bueno o malo, lo que debe generar en el sujeto alegría, emoción, empatía, admiración, y las imágenes que deben generar rechazo, enojo, miedo, estereotipos estéticos sobre lo bello y lo feo, abarcando así todo tipo de experiencia humana, actualmente es muy difícil encontrar algún tipo de experiencia humana que no pueda ser plasmada en imágenes.

La existencia humana en la sociedad del espectáculo se torna así en un constante mostrar, en una forma exhibicionista y vouyerista  de encontrar placer en mostrar y observar, la dimensión de lo privado, de lo intimo queda así trastocada, el sujeto empieza a hacer en tanto alguien observara lo que hace,  las experiencias entonces comienzan a ser reales no en tanto el sentir de aquel que las realiza sino en tanto la validación del otro, nos encontramos así los concursos de popularidad en las redes sociales, quien tiene mas likes por ende tiene una vida más interesante, quien tiene más seguidores en instagram, la vida pasa a si a ser una especie de talk show en donde los espectadores eligen cual es el participante más popular, a cual admiraran, cual odiaran en función de lo que aparente, las interacciones por ende son regidas por lo políticamente correcto, lo aceptado socialmente, se va borrando poco a poco de la ecuación la diferencia, la crítica, el análisis de aquello que se percibe. Esto conviene perfectamente a las estructuras de poder ya que son sujetos dóciles, incapaces de pensar por sí mismos, que reaccionan en función de los estímulos que se les dan, apolíticos, pasivos,  por ende fácilmente manipulables, los efectos en las relaciones humanas son devastadores, creando relaciones artificiales, vacías, gente que va por la vida relacionándose como un en concurso de popularidad, lo real de las experiencias queda de lado, los sentimientos, el placer, el amor, quedan borrados de la ecuación, lo importante es aparentar.

A modo de conclusión es importante aprender a ubicar esta sociedad del espectáculo para poder aprender a desmarcarnos de estas formas de relación, aprender a vivir nuestras experiencias de forma real, a mostrarnos tal cual somos, sin necesidad de aparentar,  dejar de seguir esta serie de modelos de identificación,  recuperar nuestros relatos, ubicar que nuestras experiencias son reales en tanto las vivimos no en tanto alguien más las legitime, en la medida que podamos ir creando conciencia sobre esto, podremos aspirar a tener una sociedad más satisfactoria.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
Contacto al teléfono 5523275307.

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viernes, 27 de octubre de 2017

La sexualidad como ejercicio de libertad.

La sexualidad  es uno de los aspectos que  se ha buscado de forma recurrente controlar por las formas de ejercicio de poder, el sexo es un tema complejo, que causa conflictos en muchas capas de la sociedad, que genera polémicas, miedos, incertidumbres, el placer algo intrínseco al sujeto tendría que ser visto como algo cotidiano, cercano, en vez de esto ha pasado a formar parte de discursos de saber poder, de aquello que Foucault, defino como la Scientia Sexualis y que consiste en pasar de volver al sexo como una forma de placer, una praxis a una forma discursiva,  el sexo como un objeto de saber que hay que desmitificar, comprender, desmenuzar en cada una de sus partes para controlarlo.

A lo largo de la historia han existido diversos discursos que buscan delimitar lo que es el sexo, sus alcances, su significado, ya desde los griegos estaba la inquietud por saber acerca de las afrodisias, es decir, sobre el placer, sus implicaciones en la construcción de un sujeto ético, Aristóteles hablaba de los puntos medios, para el griego el dominio de si era fundamental para conseguir la libertad, para afirmarse como sujeto libre, alguien que es dominado por las afrodisias jamás podrá convertirse en un sujeto de respeto, en un sujeto que pueda llamarse libre, la libertad pasa por el dominio de sí, para los griegos la clave del dominio del placer radica en cumplir algunos requisitos, saber cuándo es el momento adecuado para dejarse llevar por el placer y que momentos son inadecuados, esto en función de la pertinencia, esto se traduce en un saber decir que no al placer.

En  segundo lugar que su acto de placer sea ético, es decir se pueda representar como algo bello y bueno, el abuso sexual,  la coacción son vistas de forma negativa por la ética, un punto que plantea diversos cuestionamientos ya que en los griegos existe la esclavitud y la mujer no es un sujeto, por ende no se podría hablar en muchos casos de un consentimiento mutuo,  se puede hablar de que se referían a las relaciones homosexuales o al amor por los muchachos, es decir al placer entre hombres, algo muy común en la Grecia clásica.

Esto es  muy importante ya que cuando hablamos de la reflexión sobre el placer en los griegos hablamos fundamentalmente del placer masculino, el goce femenino se encuentra cancelado por completo de la reflexión, si la mujer obtiene placer o no de los encuentros sexuales es algo que importa muy poco a la sociedad falocentrica griega. Al ser una sexualidad masculina,  se pone énfasis en la dualidad pasividad-actividad, que se traduce en penetrar o ser penetrado, poseer o ser poseído por el otro, aquí se inserta también una dimensión de poder, el sexo pasa a ser una forma de demostrar poder, si un hombre de cierta clase penetra a otro de menor clase es visto como una buena señal, algo adecuado, si es la inversa se ubica como algo anti natura, es decir, las formas que adquiere el placer en la Grecia clásica están en relación al poder, lo natural es que el poderoso posea al débil, hay muy poca reflexión o prescripción sobre las prácticas sexuales perse, en la subjetivad griega las prácticas sexuales son poco relevantes, lo importante es seguir conservando la dimensión del poder, el placer se centra así en la dominación del otro, en la posesión del otro.

Otro de los discursos sobre el sexo que perduro y que sigue perdurando hasta la fecha tiene que ver con la moralidad, con la creación del cristianismo, la forma de representarse al sexo cambia de forma importante, se retoman algunos aspectos de la cultura grecolatina pero se añade el aspecto moral, el sexo pasa así a ser algo vergonzoso, algo que debe realizarse con la finalidad de la perpetuación de la especie pero la dimensión del placer queda borrada, se comienza a representar el erotismo como la encarnacion del pecado y la figura de la mujer pasa a ser condenada, se representa el cuerpo femenino como el principal agente de tentación e incitación al pecado, la mujer se percibe como dadora de vida, pero a su vez como un objeto de peligro constante que puede llevar a pecar a los hombres, por esto se instauran diversas formas de controlar el placer y la sexualidad femenina,  construyendo la institución del matrimonio como la forma legítima de ejercicio de la sexualidad , la mujer desde esta perspectiva se debe al esposo, guarda su cuerpo, su virginidad para aquel que será su marido, se instaura así la figura del “debitum”, el debitum consiste en ese acuerdo moral en torno al cuerpo del otro, el cuerpo del esposo pasa a ser de su esposa, el cuerpo de su esposa pasa a ser del esposo, una obligación conyugal que tiene como finalidad la procreación, se concibe así al sexo como una penosa necesidad pero que si se lleva a cabo en el marco matrimonial no se instaura como pecado, el objetivo de la sexualidad es entonces una forma de aliviar la tensión,  una forma de descarga del deseo pero sin que exista concupiscencia, es decir el problema del sexo para estas formas discursivas, radica en el erotismo.

Al ser el erotismo el principal enemigo a vencer bajo estas prácticas discursivas de ejercicio de poder, las prácticas sexuales pasan a ser objeto de análisis y de discusión, aparecen así un régimen de permisiones y prohibiciones, determinadas prácticas son permitidas y otras prohibidas, aparece así la construcción moral en todo su esplendor, se definen lo bueno y lo malo en base a los discursos religiosos que rigen la subjetividad de las comunidades, esto construye a su vez dos distintos tipos de sujetos, los buenos y los malos, los hombres infames, los depravados, los lascivos, los sodomitas, comienza la persecución de todos aquellos que presentan determinado tipo de prácticas sexuales cuya finalidad no es la procreación, es por esto que la figura del sodomita es tan perseguida, se considera uno de los pecados mas graves el desperdiciar el semen en una práctica como el sexo anal que no genera ningún tipo de procreación, la vida sexual pasa  entonces a ser de dominio privado, se articula poco a poco una doble moral, el sujeto del interior y de lo exterior, de vicios privados y de virtudes públicas, pero también aparece otra forma que derivara en una técnica de ejercicio de poder muy influyente durante mucho tiempo de la historia, el poder pastoral.

Esta forma es la confesión, los representantes de la moralidad comúnmente eran los sacerdotes católicos los cuales ubican la importancia de saber aquello que el sujeto oculta,  animan constantemente a los sujetos a confesarse continuamente y uno de los puntos clave a confesar es sobre su placer, sobre su sexualidad, así se obliga al sujeto a hablar sobre el sexo, a avergonzarse de sus placeres, el sacerdote pasa a ser así un mecanismo de recepción del saber pero a su vez un dirigente de conciencia,  la absolución del pecado del deseo pasa por la posibilidad de hablarlo, se genera así este lugar de saber poder, un poder que se ejerce a conveniencia de los intereses de determinadas clases u objetivos económicos o de dominación.

Con el desgaste del poder pastoral y de la moral cristiana aunado al surgimiento de las ciencias, el positivismo y demás transformaciones epistemológicas, el discurso del sexo pasa a construirse a partir de las ciencias, los juicios dejan de enunciarse a partir de lo bueno o lo malo del sexo o del placer, para pasar a lo normal y lo patológico, la psiquiatría juega aquí un papel clave como mecanismo de control, se construyen los grandes hospitales, espacios de encierro destinados para aquellos enfermos, surgen entonces otro nuevo tipo de sujetos, las histéricas, los erotómanos, los homosexuales, las ninfómanas, comienza una clasificación sistemática de los distintos tipos de enfermedades sexuales, enfermedades que no tienen que ver con las enfermedades de transmisión sexual sino con enfermedades mentales.

La moralización es disfrazada así de discurso científico, se encuentran cantidad de casos en los psiquiátricos de mujeres ingresadas por tener un temperamento sexual grande, por ser la vergüenza de la familia al no poder casarse, los familiares depravados que son excluidos y encerrados, se pasa así de considerarse al erotismo y  al deseo de determinadas prácticas sexuales como manifestaciones moralmente inadecuadas, a considerarse desviaciones mentales, surge así el sujeto enfermo mental, alguien que debe ser rehabilitado, reeducado para su posterior reingreso a la sociedad y en caso de no tener éxito, encerrado por su incapacidad de adaptarse a la normalidad, el psiquiatra actúa  como un heredero del poder pastoral, la legitimidad del sacerdote estaba fundada en ser un representante e interpretador de la palabra de dios, la legitimidad del psiquiatra pasa por el discurso positivista, la enunciación de Nietzche de dios ha muerto en  realidad es un cambio de paradigma subjetivo en torno a la percepción de la verdad, ya en la genealogía de la moral Nietzche advierte de los peligros del pensamiento científico y de cómo pasara a ser el heredero de la verdad religiosa, la cientificidad pasa a ser así una nueva forma de sacralización y de dogma, la palabra del psiquiatra se enuncia y se escucha como una verdad universal, opera a partir del lugar de enunciación, esto es clave para analizar los lugares de saber, el lugar de enunciación determina la veracidad o falsedad de un discurso, la figura del psiquiatra se sostiene desde ahí, convenientemente consolidándose así lo que Foucalt denominara como el biopoder.

Este biopoder tendrá procesos de evolución cada vez más específicos, la psiquiatra en su afán de legitimidad buscara despegarse en apariencia de la moral, el psicoanálisis y la figura de Freud serán claves para esta evolución, Freud da voz a las histéricas, ubica en ellas un discurso de sufrimiento, de insatisfacción, pone sobre la mesa los mecanismos represivos sobre la sexualidad, los evidencia, a diferencia de la psiquiatría que niega la voz a la histérica para convertirla en una simuladora o una anormal, Freud ve ahí un sujeto doliente, un sujeto reprimido en su deseo, aplastado por los diversos mecanismos de saber poder que le dictan cómo ser mujer, que borran su placer, que culpabilizan a su cuerpo, el cuerpo de la histérica está cargado de deseos contenidos, de palabras atravesadas que pugnan por emerger, sus síntomas se vuelven así una queja contra el sistema, contra su sociedad, contra las formas de ser mujer en su tiempo.

Al darles voz a las histéricas Freud retoma la importancia de la reflexión sobre el placer, pero quitándolo de una perspectiva moralista, definiéndola como una parte intrínseca al sujeto, colocando así a la sexualidad como un tema eje, un tema que se desplaza y contamina otros aspectos de la vida del sujeto volviéndolo incapacitado para gozar, para amar. Esto permite un nuevo paradigma con referencia al sexo, a la sexualidad femenina, aunque incompleta, ya que tampoco Freud logra superar la perspectiva del sexo como poder, no logra eludir la reproducción de este viejo esquema de la actividad pasividad, ligando lo activo a lo masculino y lo pasivo a lo femenino, pero su gran aportación radica en la posibilidad de poner el tema en discusión, en centrar las bases de una evolución de la importancia de pensar el placer, de la importancia que el placer tiene en la conformación psíquica del sujeto y sus impactos en su vida cotidiana, esto dio lugar a un sinnúmero de transformaciones sociales, a darle mayor posibilidad de recuperar su cuerpo y su goce a la mujer, de darle posibilidad de ejercer su deseo, con la invención de las pastillas anticonceptivas se logra una separación clara entre la reproducción y el placer, se puede ver al sexo ya como una forma de placer que no está intrínsecamente ligada a la procreación, o cuyo sentido ultimo no es forzosamente la reproducción,

La siguiente evolución discursiva influida notablemente por el psicoanálisis fue la creación de la sexología, una respuesta al psicoanálisis por parte del positivismo, la sexología se coloca como la disciplina científica encargada de estudiar al sexo, de analizarlo, de descubrir la verdad sobre el sexo. Al estar basada en el pensamiento positivista la sexología busca un lugar de saber distinto al del psicoanálisis, se construye desde las bases biológicas del placer, desmenuza el cuerpo humano, busca encontrar las partes del cuerpo que proporcionan placer, que sustancias segregan, como opera biológicamente el placer, todo esto con la finalidad de instaurar una verdad sobre el sexo, aquí los juicios ya no se enuncian desde lo bueno o malo o lo sano y enfermo, sino en construir formas correctas de proporcionar placer, construir manuales y técnicas infalibles que permitan al sujeto tener una vida sexual satisfactoria y poder clasificar las practicas acorde a las preferencias sexuales, emergen así las practicas heterosexuales, prácticas homosexuales.

Se instaura así como una disciplina orientada a la técnica, a definir al sexo como una técnica, como un conjunto de pasos a seguir para la obtención del placer, deja de lado el deseo, la elección, la libertad del sujeto, reproduce así los valores de la sociedad moderna, una sociedad de la técnica, despersonalizada, que busca satisfacciones inmediatas, apela a la mayor satisfacción en el menor tiempo, al igual que la lógica de la productividad, su legitimidad de nuevo esta basada en su cientificidad, y de nuevo se coloca como un poder que dirige, que marca las vías en las cuales el sujeto debe producirse placer.

Todo este recorrido histórico tiene como finalidad el mostrar como el sexo siempre se ha buscado controlar, dirigir, ¿Por qué tanto interés en el sexo? ¿Por qué tanto miedo al sexo por parte de los grupos que ejercen poder? La respuesta a esto es simple, porque como dice el titulo del escrito la sexualidad es una forma de ejercicio de libertad.

La sexualidad es una de las vías en las cuales el sujeto puede crear, elegir, hacerse dueño de su placer, la sexualidad al estar en relación al deseo también esta en relación a la verdad y la mentira, al asumir y aceptar el sujeto su verdad conforme a su deseo sexual se coloca como un creador, un creador de una forma de vivir, construye así una ética de su deseo, una autorregulación de lo que se permite y no se permite para obtener lo que desea, la sexualidad se vuelve así una potencia de cambio, de rebeldía, de resistencia.

Estos discursos buscan dirigir y controlar las manifestaciones sexuales porque en la medida de que el sujeto se hace dueño de su cuerpo, de sus placer, esto se transmite a otros aspectos de su vida tal como el psicoanálisis ha demostrado, en la medida que se acepta a sí mismo y lucha por su deseo se genera una inercia que se manifiesta en todos los aspectos de su vida, el sexo pasa así a ser un ejercicio de libertad.

Es importante por ende no dejarse atravesar por este tipo de discursos, ubicar que la sexualidad en tanto forma de ejercicio de libertad y de creación se vuelve personal, cada sujeto es distinto, por ende no pueden existir formas masivas de obtener el placer, tampoco existen formas buenas o malas de placer, ni formas sanas o enfermas, ni adecuadas e inadecuadas, solo existen formas personales y consecuencias de nuestras elecciones sexuales. Aprender a desmarcarse de estos discursos permite la posibilidad de hacerse dueño de uno mismo, no a la manera griega, como una forma de obtener dominio sobre el otro, no ver el sexo como poder, como control, aprender a ver el sexo como un encuentro, como una posibilidad de manifestar el ser a partir de la construcción de formas de placer, en la medida que logremos una forma ética de la sexualidad podemos ser más libres, con las implicaciones que eso tiene.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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jueves, 12 de octubre de 2017

¿Qué es el capitalismo ético?

La pobreza ha existido desde tiempos inmemorables, la repartición de riqueza en una población históricamente se ha realizado en la mayoría de los casos de forma asimétrica, en algunos periodos se organizaba de forma meritocratica, otros a partir de títulos nobiliarios, pero la constante en las formas de organización política económica de nuestras sociedades es una repartición de riqueza de forma injusta.

Es en nuestra actualidad es cuando se puede visibilizar de forma más clara esta repartición inequitativa de los recursos económicos, el capitalismo ha adquirido manifestaciones cada vez mas depredadoras, con consecuencias devastadoras para  los países llamados de tercer mundo, o economías emergentes,  las cuales han sido condenadas a ser países de mano de obra barata, con poca capacitación, explotados de forma sistemática por las grandes corporaciones que de otra forma no podrían acumular la riqueza que tienen.

En este marco es donde aparece lo que se denomina el capitalismo ético, una vertiente de praxis económica que ha construido todo un aparato de discurso ideológico - político que busca generar “conciencia” sobre las condiciones de vida de una gran parte de la población del mundo, sobre sus carencias, sus necesidades insatisfechas por sus gobiernos.

Este capitalismo “ético” pone sobre la mesa la importancia de donar, de apoyar a la gente que más lo necesita, de cubrir estas necesidades a partir de la aportación de determinadas asociaciones civiles, de fundaciones, de instituciones creadas con la finalidad de ayudar y apoyar a combatir la pobreza.

Esta forma ideológica – política tiene sus orígenes en la transformación de las formas de gobierno que se nombra como neo liberalismo, el neo liberalismo apela a una libertad sobre el capital, que sea la verdad del libre mercado la que se imponga para regular precios, servicios, y demás aspectos económicos dentro de una sociedad dada.

Otra de sus estrategias apela a que el estado administre los menos posible el libre flujo del capital, su finalidad es construir un estado ausente, débil, que no interfiera en los precios, los sueldos, en las condiciones de trabajo de la mano obra, que eso lo deje al propio criterio y buena fe de las corporaciones, las cuales en base a la verdad del mercado decidirán qué es lo mejor para una población dada.

Se ve así al capital como algo bueno, se comienza a hacer hincapié propagandístico por parte de los gobiernos de los distintos flujos de capital que están presentes en una población, se asocia mayor numero de corporaciones presentes en la economía de un país con la idea de plenitud, de solides económica, de progreso.

Esta ideología presento sin embargo un problema de orden operativo, si el estado es débil, ¿Cómo va a lograr cumplir su función de brindar servicios básicos, seguridad y bienestar para su población? ¿Cómo lidiar con la pobreza con un estado débil?

En respuesta a eso el neo liberalismo construyo lo que se denomina la tercera vía, y que tuvo a estados unidos como su principal promotor, la tercera vía plantea una forma en la cual será la iniciativa privada y asociaciones civiles quien pasaran a asumir una responsabilidad  activa en el combate a la pobreza y a la generación de mejores condiciones de vida de las clases bajas dentro de la sociedad a cambio de un intercambio fiscal que haría que todos los fondos dados por el capital hacia la sociedad fueran deducibles de impuestos.

Esto surge ideológicamente con un conjunto de transformaciones en la percepción de los estados benefactores, o proteccionistas, se empieza a ver este tipo de estados como una forma arcaica e ineficaz de producir riqueza en una población, se le dice al estado, deja que sea el libre mercado quien regule todo, tú no te preocupes, nosotros con nuestra infinita sabiduría sabremos administrar los recursos para producir bienestar en la población, ellos ya están grandes no necesitan un estado paternalista que los proteja, de los pobres no te preocupes, nosotros con nuestras fundaciones, nos ocuparemos de su sobrevivencia.

Ya sabemos cómo ha resultado esa brillante idea de darle al capital total independencia y libertad para operar como desee, la clave en este proceso de transformación es la palabra, “sobrevivencia”, aquí se instaura una de las estrategias más marcadas de lo que Michel Foucault denomino como biopolitica, que consiste en la apropiación e utilización  de la vida de los sujetos pertenecientes a una población dada, de sus cuerpos, su tiempo, su sexualidad.

Este capitalismo ético retoma las formas ideológicas de la caridad que venían de siglos anteriores y estaban presentes en las clases altas, se busca dar algo a aquellas clases más desvalidas, pero no con la intención de mejorar sus formas de vida, de darles recursos para que se puedan hacer cargo de ellos mismos sin necesidad de la caridad, sino convertirlos en lo que Marx denominada los lumperproletarios, personas dependientes totalmente de las formas de caridad, incapaces de sostenerse a sí mismos, incapaces de generar conciencia política, alienados a la ideología de la clase en turno que los ayuda, alienados a sus intereses, sujetos dóciles, obedientes.

Con el avance de los discursos democráticos, estos lumperproletarios se volvieron cada vez mas claves,  se volvieron votantes en masa, que podían ser manipulados, orientados a representar los intereses de determinadas formas de capital, por medio de su voto podían representar la diferencia en la implementación  de determinados programas económicos, políticos, el lumper se vuelve así en ese sector clave de legitimación de la democracia, y de la consolidación de los intereses del capital.

Ahora bien ¿De que formas opera el capitalismo ético? Esto tiene varios ejes de análisis, yo me centrare en las formas de subjetivación que producen para lograr que se instaure como ideología en la población.

Esta forma ideológica para poder sostener su praxis, opera desde 3 pasos que en apariencia son inconexos entre sí, pero que si se analizan profundamente están muy relacionados.

1.- La difusión masiva de la pobreza. Es muy común encontrarnos en los medios de comunicación, una marcada tendencia a mostrar las condiciones de pobreza en las viven un conjunto de personas, principalmente en los países de tercer mundo, esta estrategia tiene como finalidad que una gran cantidad de la población tenga percepción de que la pobreza existe, de difundirla y que se le genere un estado emocional con respecto a esta.

2.- La manipulación emocional de los sujetos. Una vez que la población tiene clara las condiciones de pobreza, se empieza con una manipulación mediática que apela fundamentalmente a la consolidación de la ideología de que la ayuda es importante, se generan discursos sobre la solidaridad, sobre la responsabilidad de ayudar, constantemente vemos en la publicidad mensajes como “tu puedes ayudar”, “está en tus manos que esto cambie” o manifestaciones que son incluso más agresivas que generan la subjetivación de las personas que empiezan a percibir que si no ayudan son parte del problema. Se le genera así al sujeto el deseo de ayudar, en parte por culpa, ya que al no estar muriendo de hambre, al tener acceso a los servicios básicos, la ideología les hace pensar que son privilegiados, aunque muchas veces sus condiciones no difieran de forma significativa con las de las clases pobres.

3.- Brindar opciones cómodas y seguras de ayudar. La ultima parte de la estrategia opera de forma muy simple, las corporaciones ofrecen una gama de alternativas en la cuales las personas pueden ayudar a “cambiar al mundo”, ofrecen una gran gama de posibilidades de ayuda a las clases desamparadas, que van desde las donaciones, apoyo de difusión en redes sociales, pero la mas macabra de todas es la de manipular la percepción del consumo.

Esta manipulación de la ideología del consumo es quizá la más importante de estas estrategias, el capitalismo ético distorsiona estas ideas del consumo como algo banal, como una manifestación de derroche para pasar a construirlo a partir de una perspectiva ética y moral.

Comienzan a surgir un sinnúmero de empresas que lanzan slogans como, “nuestra empresa dona una parte de sus ganancias a los niños de africa”, “nuestra empresa paga sueldos justos a los empleados”, “nuestra empresa usa productos amables con el ambiente”, “nuestra empresa apoya el pago justo de los insumos que consumimos” esto construye la ideología de que al consumir productos de estas empresas se está generando un cambio en la sociedad, que se está ayudando a que mejoren la calidad de vida de las personas, en resumen el consumo pasa de ser un defecto social a algo bueno, a algo noble.

Ahora bien para que un engaño o manipulación opere debe haber también una contraparte que elige creer en el engaño, esa parte de nosotros que elige la mentira a la verdad, que prefiere enmascarar sus prácticas consumistas, dándole estos toques de ayuda, ese común de las personas que eligen no ser libres, alienarse ante las formas ideológicas dominantes en su época. Esta forma de consumismo saca ese lado de las personas, su lado de confort, el sujeto cree esa mentira que al consumir un producto esa ayudando a ser un mundo mejor,  cuando en realidad no está cambiando absolutamente nada. Lo elige porque es mas cómodo, porque no le significa ningún tipo de esfuerzo, no le implica un cuestionamiento a sus creencias, a sus costumbres, a su forma de vivir, elige creer en esta ideología porque le plantea un cambio en el cual no tiene que hacer nada más que lo que viene haciendo regularmente que es consumir, lo exime de su responsabilidad en su contribución a los abusos de las corporaciones, es un cambio que puede hacer desde el sillón de su sala, mientras ve la tele.

De nada sirven donaciones de estas mismas empresas que con sus prácticas depredadoras brindan malos sueldos a los trabajadores, los explotan, la transformación de la calidad de vida de los sujetos en pobreza no pasa por darles medios de sobrevivencia,   esto solo perpetua su estado de indefensión.

La mayoría de estas donaciones se articulan en ayudas que prolongan la sobrevivencia de estos sujetos, medicinas, comida, agua, pero que poco ayudan a resolver su problema de origen, ayudar al medio ambiente no es comprar productos biodegradables, no es comprar productos “ecofriendlys” , este capitalismo produce una pasividad en el sujeto, haciendo que renuncie a formas de transformación más reales, a que formule exigencias a los gobiernos para que se implanten regulaciones ambientales estrictas a las empresas, regulaciones especificas al capital, para que brinde mejores sueldos, servicios médicos, oportunidades de capacitación, de crecimiento laboral.

Es importante dejar de ver al capitalismo ético como una forma de ayuda y de transformación social,  este es solo una estrategia de poder biopolitico, que busca utilizar a la población para aliviar sus responsabilidades, para minimizar las consecuencias de su practicas antiéticas, una estrategia que busca seguir sosteniendo la repartición inequitativa de la riqueza, busca seguir reproduciendo un orden social dominante, generar sujetos dependientes de la caridad fácilmente manipulables para fines políticos, al comprar tu producto de capitalismo ético no estás ayudando, la única forma de ayudar es tomando conciencia de las implicaciones de estas prácticas de ejercicio de poder, informándonos, generando movimientos de asociación en la sociedad civil que permitan establecer un contrapeso al poder del capital.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
Contacto al teléfono 5523275307.

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miércoles, 4 de octubre de 2017

Lovecraft y el terror al conocimiento.

En la literatura de Lovecraft encontramos múltiples historias sobre el horror cósmico, en ellas sus personajes se confrontan constantemente con la encrucijada de elegir entre dos formas de vivir y existir, la elección de la ignorancia, es decir la de no saber, no preguntarse, no profundizar en el conocimiento sobre lo que están viviendo, o la de conocer y aprender.

La clave en la mecánica del horror cósmico es el conocimiento, en la medida en que los personajes comienzan a adquirir conocimiento su realidad comienza a transformarse también, empiezan a percibir su realidad de forma diferente, ven cosas que antes no veían, escuchan cosas que antes no podía percibir, su mundo comienza a trastocarse para darle lugar a uno nuevo, uno terrorífico que genera mucha angustia.

Este conocimiento va llevando poco a poco a los personajes a acercarse de lleno a bordear la locura, a abrazarla, la transformación en la percepción de su realidad va produciendo un grado de locura y frenesí que acaba poniendo su vida en riesgo, se evidencia a su vez que hay conocimientos que los humanos no están en posibilidad de entender, realidades que van mas allá de la comprensión humana, pareciéndose mucho a la verdad sagrada, una verdad que solo debe aceptarse tal cual ya que excede los límites de comprensión de los humanos, en Lovecraft esta verdad sagrada es transformada en una verdad cósmica, una verdad terrorífica que confronta al sujeto con su fragilidad, retoma la herida narcisista de Copernico para decirle al humano, tú no eres importante, hay algo mas allá de la realidad humana, mas trascendente y poderoso y tu conocimiento del universo es arcaico.

A su vez Lovecraft retoma un viejo miedo de la sociedad occidental, el miedo al conocimiento, un miedo que se ha utilizado muy frecuentemente como mecanismo de ejercicio de poder, de manipulación de masas, de prácticas de dominación.

Desde la antigüedad un miedo colectivo muy común es al conocimiento como productor de locura, es muy común la producción de relatos, historias, mitos que rondan la temática del conocimiento, personas que aprendieron demasiado lo cual las volvió locas, que decían palabras extrañas, incomprensibles, hablaban de temas raros, estos relatos son producidos mas comúnmente en sociedad cuya influencia de la religión es mayor, condenando los distintos discursos de saber que no estén en función de las verdades sagradas.

Este miedo al conocimiento asociado a la locura funciona perfecto como una forma de control social, durante mucho tiempo el acceso al conocimiento se controlo de forma importante, solo determinadas clases sociales o que ejercían alguna función religiosa podía acceder  al conocimiento, la administración del conocimiento en una sociedad aun en la actualidad sigue siendo factor clave para la estructuración de sistemas de dominación, gubernamentales, los aparatos de estado administran en función de sus intereses el acceso al conocimiento de su población, condenando a la ignorancia algunos y al conocimiento a otros, partiendo de la premisa que a mayor ignorancia en una población mayor  posibilidad de manipulación mediática y de dominación social.

Lovecraft también retoma una vieja pregunta occidental en torno al conocimiento, ¿para qué sirve el conocimiento? Qué función puede tener saber en nuestro mundo, si solo va a producir que accedamos a una realidad aterradora, cruda, desagradable, los héroes de Lovecraft plantean una postura filosófica, la del conocimiento por el conocimiento, no apelan a una funcionalidad del conocimiento, apelan a un saber cómo intento de comprender mejor su realidad, como una forma de salir de ese lugar de confort en donde no se cuestiona nada y nuestras percepciones dependen de las verdades sagradas, incuestionables, donde las cosas son como son simplemente porque así es.

Todo conocimiento parte de una pregunta, de una duda con respecto a algún fenómeno o situación humana, ¿Qué es el amor? ¿Qué es el odio? ¿Cuál es el sentido de la existencia humana? Por poner unos ejemplos, estas dudas están presentes en todos los sujetos sin excepción en algún momento de su vida, lo que posibilita el adquirir un conocimiento respecto a esas preguntas radica en la posibilidad de cuestionar esas verdades sagradas, esas verdades que se han constituido como verdades absolutas pero que en gran medida son verdades históricas.

Pensemos por ejemplo en el amor moderno, una forma de amor en la cual lo que prevalece es el consumismo mutuo, el utilitarismo del otro, un sincretismo entre el amor cortez y el hedonismo, sujetos que solo quieren vivir experiencias agradables y que no están preparados para vivir experiencias desagradables o frustrantes en pareja, esta forma de amor se ha consolidado como la forma socialmente aceptada y reproducida en nuestra sociedad, pero ¿esto implica que sea una verdad incuestionable?

Aquí es importante hacer una acotación para no caer en los erróneos planteamientos postmodernos que solo hablarían de relatos, de verdades individuales, de verdades relativas, el conocimiento si bien puede tener múltiples variantes, apela a reducir lo relativo, el conocimiento se basa en la episteme, en un análisis de un fenómeno, no desde una perspectiva vivencial o empírica, sino desde una base teórica epistemológica, el postmodernismo borra los conocimientos pasados para construir verdades parciales, algo que está muy presente en las obras de Lovecraft, es en el pasado en donde sus personajes adquieren conocimientos que les permiten deconstruir su realidad moderna, el postmodernismo al negar la posibilidad de verdades antiguas, se condena a construir verdades modernas carentes de fundamento, a asumir la doxa, es decir la opinión como sustituto del conocimiento, así nos topamos con el fenómeno que los españoles han denominado el “cuñadismo” que se pude resumir en esas personas que les encanta opinar y debatir de todo sin tener idea del tema a debatir, se distorsiona el derecho de expresión para pasar a meta relatos personales en donde no hay posibilidad de debatir ni de producir conocimiento.

Otro punto importante en la obra de Lovecraft  es el miedo que el conocimiento puede producir, anteriormente había mencionado el cuestionamiento en torno al sentido de adquirir conocimiento, Lovecraft explota este viejo terror humano, dándole a la verdad una característica horrorifica, la verdad se vuelve en el terror cósmico el eje fundamental del horror, confronta con eso que Freud llamaba lo ominoso, eso que no debe saberse, pero cuyos efectos vivimos en nuestra realidad cotidiana.

Lo ominoso aparece en Lovecraft bajo la forma de los antiguos, de esas razas que preceden al humano por mucho tiempo, seres amorales, que no les importa la vida humana, que existen independientemente de que los humanos los reconozcan o no, y que intervienen en la vida humana desde tiempos inmemoriales desde las sombras, desde lo invisible.

Aquí es donde el conocimiento adquiere otras formas de relevancia, al transformar la realidad el conocimiento permite hacer visible lo invisible y no solo desde una perspectiva extrínseca al sujeto, sino también desde una perspectiva intrínseca, como ha demostrado el psicoanálisis, en uno mismo existen verdades reprimidas, aisladas, que buscan emerger a la conciencia, el psicoanálisis permite que el sujeto acceda a su verdad, no a la verdad del otro, a ese aspecto ominoso que ha reprimido, sigue la misma dinámica de los que los griegos denominaban el cuidado de si, practicas de cuidado de sí que tenían como finalidad el acceso a la espiritualidad, es decir el permitir un conjunto de transformaciones subjetivas con la finalidad de acceder a una verdad sobre sí mismo que permitiera al sujeto posicionarse de forma distinta para consigo mismo, para con su realidad y que se tradujera en una forma de vivir en torno al “Ethos”.

Este acceso a lo ominoso,  permite al sujeto apreciar esas redes invisibles de poder que lo determinan, lo marcan, que le establecen formas de pensar, comportarse, que le prescriben cada uno de los aspectos de su vida diaria, sus gustos, sus placeres, sus sentimientos, sus deseos, sus temores.

Estos mecanismos de poder operan desde lo invisible, así como esos antiguos que están presentes en Lovecraft, su mayor poder radica en su invisibilidad, en hacer creer al sujeto que es libre, que piensa lo que piensa por sí mismo, que desea lo que desea por una elección propia, opera con dos estrategias simples pero muy efectivas, por un lado generando un terror al conocimiento, la locura, la tristeza, el dolor como consecuencias del acceso al conocimiento, algo que si bien es verdad en cierto sentido, no es como consecuencia del acceso al conocimiento, sino de las formas en que nuestra sociedad excluye de sus dinámicas a la gente que conoce, en un mundo en donde se sacraliza la ignorancia aquel que sabe se confronta con un estado de soledad y de exclusión importante, si pensamos en una proporción en donde 8 de cada 10 personas se encuentran en un estado de ignorancia elegida, las consecuencias para esos dos restantes son abrumadoras, conocer implica aislarse, elegir un camino de soledad en donde es difícil encajar en múltiples ambientes, se ha visto a lo largo de la historia, aquellos que más saben son los más solos, los inadaptados, juzgados, tachados de locos, esto es parte de la estrategia del ejercicio de poder, aislar a los que saben de tal forma que los efectos de difundir el conocimiento sobre los demás miembros de la población queden sin efecto, reducirles su forma de praxis, hacer que su conocimiento se vuelva estéril ante la posibilidad de construir un cambio de paradigmas en los modos de pensar de la población.

La segunda estrategia en la que opera el ejercicio de poder radica en la manipulación mediática, por un lado es el generar el terror y el sinsentido de adquirir conocimiento, por otro lado bombardean al sujeto con verdades incuestionables, estas verdades han cambiado acorde a los distintos momentos históricos, las leyes de dios, los sistemas jurídico-políticos, el consumismo, la sexualidad, en todos estos tópicos se han creado verdades incuestionables que se van adaptando en función de los intereses de determinadas clases sociales que ejercen el poder en nuestra sociedad, lo hacen no desde un imperativo categórico, sino desde la sugerencia, desde la idea de bienestar, de normalidad, el que tiene determinados comportamientos, gustos, deseos, placeres, es normal, aquel que actúa diferente es anormal, con las implicaciones que siempre ha tenido en nuestra sociedad la anormalidad.

A modo de conclusión, en Lovecraft encontramos héroes que eligen adquirir un conocimiento aun a pesar de los múltiples problemas que esto pueda acarrearles en su vida, eligen saber antes que no saber, romper con la comodidad de la ignorancia, se imponen a su terror a la verdad, por mas ominosa que esta sea. Es importante ir rompiendo con estos mitos que nos indican que la felicidad está en la ignorancia, siempre será preferible saber la verdad que no saberla, por más dolorosa, triste o aterradora que esta sea el saberla permite tener opciones, da la posibilidad de acceder a la libertad, el escudarse en la ignorancia por miedo a la libertad, por miedo a la verdad, es como Sartre decía, actuar de mala fe, escondernos de nuestra libertad y condenarse a una vida de reproducción, de dependencia del otro, a ser un autómata. Elegir saber implica iniciar un camino difícil, doloroso, saber de si mismo así como de nuestra realidad es duro, pero ser libre es duro, implica asumir que el control de nuestra vida está en nosotros mismos, no en el azar, dios, la ciencia, en la medida que cada vez más personas elijamos saber antes que no saber, hará que el camino sea menos duro, que la exclusión sea menor, y permitirá hacer evidente esas redes de poder que operan en nuestra sociedad, obligándolas a transformarse, la elección como siempre queda en cada uno.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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viernes, 1 de septiembre de 2017

La banalidad del mal.

El nazismo fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad,  logro articular todo el miedo, el odio el rechazo de la sociedad ante determinadas formas de gobernabilidad, el nazismo encarno así el rostro del mal, la cara más dura y brutal del ser humano,  aunque ya habían existido muestras muy claras de la infinita crueldad que puede llegar a cometer el humanos sobre otros, el nazismo encarno al mal en la modernidad.

Se represento el mal con la figura del nazi, un ente que es el mal en estado puro, carente de empatía con los demás, se empezó a utilizar como el prototipo de lo malo en el sujeto, como forma de propaganda para evidenciar los peligros de las sociedad totalitarias y como una forma de hacer que el sujeto occidental valorara su condición privilegiada de vivir en sociedades libres, alejadas de la maldad, en donde se generaban las condiciones de igualdad, respeto, democracia.

Con la caída del nazismo se inicio la persecución y enjuiciamiento a muchos de los nazis, pero lo que se encontró en estos juicios fue algo distinto a lo que se pregonaba acerca de la figura del nazismo, se encontraron con sujetos comunes, sujetos que no tenían una maldad fácilmente identificable, desprovistos de una intencionalidad malvada, la respuesta de ellos ante las acusaciones fue simple, “solo seguíamos ordenes”, nos enfocábamos a hacer lo que se nos ordenaba.

Esto suscito un debate importante con respecto a la responsabilidad de estos soldados en las masacres y abusos cometidos contra un sinnúmero de personas, ¿Qué tan responsables eran estas personas por las acciones que cometieron si solo seguían ordenes? En un régimen totalitario que tan responsables puede considerarse a personas que se dedicaron a obedecer.

El debate se centro en la forma de responder a esta pregunta, surgieron distintas formas de abordar la problemática, desde los juicios morales que catalogaban a los sujetos únicamente a partir de ciertas concepciones acerca de lo bueno o malo, perspectivas causalistas las cuales buscaban justificar sus acciones a partir del contexto en el cual fueron producidas, la pregunta eje se situaba de la siguiente forma, ¿Existe la posibilidad de libertad en sujetos que se encuentran inmersos en regímenes totalitarios o instituciones impositivas como el ejercito?

El existencialismo francés con Sartre, Simone de beauvoir,  Camus, daría una visión muy interesante de la problemática, su planteamiento de que el sujeto es libre a su pesar, arrojo nuevas formas de pensar esta cuestión. Desde esta perspectiva el sujeto siempre es libre de elegir solo que a veces se rehúsa a hacerlo, se escuda en determinadas condiciones sociales con la finalidad de eludir su libertad y eludir la elección intrínseca que conlleva el acto de vivir.

Sartre nombra esto el actuar de mala fe, Sartre plantea dos formas de actuar de mala fe, la primera consiste en cuando el sujeto se rehúsa a elegir apelando a que sea el azar lo que determine las condiciones de su existencia, en esta forma de mala fe el sujeto ante cualquier situación que le implique una elección se rehúsa a realizarla, la posterga hasta que sea el azar o el otro quien tome la decisión por él, lo que busca eludir es la responsabilidad de la elección, busca que sea otro el que cargue con ella.

La segunda forma de actuar de mala fe es cuando el sujeto confunde su rol social, con su ser, confundir su praxis con su ser, un ejemplo que ilustra de forma muy adecuada esto es cuando le preguntamos a otro ¿A qué te dedicas? Es muy común que ante esta pregunta la respuesta sea soy contador, ingeniero, administrador, este tipo de respuesta ejemplifica de forma muy clara esta forma de actuar de mala fe, el sujeto se define a sí mismo por su rol laboral, se funde con él, desarrolla procesos de identificación con respecto a lo que debe hacer o no un contador, un administrador, como debe vestir, que debe pensar, que tipo de ética debe tener, en vez de asumir que su ejercicio laboral es solo eso, una praxis, que esa praxis no define su ser. En esencia ambas perspectivas nos arrojan una situación clara, la persona se rehúsa a ser sujeto, se cosifica a sí mismo con tal de no lidiar con la responsabilidad de sus acciones.

Partiendo de esta forma de analizar la situación la problemática de los juicios a los nazis quedo explicada de forma clara, el nazi había actuado de mala fe, se había rehusado a ser sujeto, se cosifico a sí mismo con tal de no asumir las implicaciones de sus decisiones, delego en otros la responsabilidad sobre su vida, sobre sus acciones, esto evidencio un rasgo muy aterrador de la condición humana, que no se necesita ser un psicópata lleno de odio para realizar actos de profunda crueldad y de maldad, basta tan solo con renunciar a ser persona, con renunciar a nuestra condición de sujetos.

En el caso de los nazis la situación fue muy clara, evidente, pero que pasa en nuestra vida cotidiana, ¿Nuestros regímenes sociales democráticos están exentos de este tipo de fenómenos?

Pensemos por ejemplo en el ejercicio del derecho en nuestra sociedad, el derecho en general se encuentra construido para producir mecanismos legales que protejan y permitan perpetuar la situación de bienestar de determinadas clases sociales en detrimento de otras, se genera toda una serie de practicas ideológicas que buscan vender la idea de que el derecho se articula con la finalidad de producir justicia en una sociedad, pero lo que vemos constantemente es que esta dimensión de justicia está en relación a los mecanismos económicos y de ejercicios de poder, que la justicia siempre beneficia a ciertas clases sociales, es permisiva con ellos, que cambia sus criterios en función de la clase social del sujeto a juzgar.

En este forma legal la figura del abogado se inserta de forma clave,  el abogado es el brazo por medio del cual esta ideología política se lleva a cabo, el abogado se convierte en una muestra clara de lo que es actuar de mala fe, claro existen sus excepciones, pero el común denominador son sujetos que confunden su ser con su hacer profesional, que renuncian a su condición de sujetos con tal de realizar una praxis que a todas luces se evidencia como injusta, generan códigos los cuales les permiten construir mecanismos de evasión de su responsabilidad, pensemos en un caso promedio, un abogado es contratado por un empresario que ha sido acusado de malas prácticas por parte de algunos de sus empleados, el abogado analiza la situación y se da cuenta claramente que su cliente es culpable, que si es responsable de malas prácticas con sus empleados, los explota, que viola varias leyes laborales, ¿Qué hace ante esta situación? Si el abogado analizara esto como sujeto entraría en un proceso de reflexión en tanto lo ético de defender a alguien así, pero en una sociedad en donde el éxito se determina por las posesiones, por lo económico, en una profesión en donde el prestigio no radica en la justicia si no es los casos que gana el abogado se confronta con algo muy simple, hacer su trabajo el cual consiste en buscar ganar la causa de su cliente, o hacer lo correcto y todos sabemos que es lo que mayormente se impone.

Nos encontramos así con un ejemplo claro de como negarse a ser sujetos tiene implicaciones éticas, el sujeto borra por completo su lugar de persona, hace lo que le dicen que debe hacer, lo que dictaminan los discursos ideológicos a los cuales fue sometido en la universidad, en su trabajo, los discursos económicos y se escuda en la condición de que solo se dedica a hacer su trabajo para rehusar a asumir las implicaciones de sus acciones, a asumir que gracias a su participación ese empresario eludió las consecuencias de sus acciones, que gracias a su participación seguirá explotando a otros empleados, que gracias a su participación determinados criminales regresan a las calles, que en esencia se vuelve un cómplice del mal,.

Ejemplos de esto no solo lo encontramos en el derecho sino en un sinnúmero de profesiones y de haceres cotidianos en donde el sujeto al renunciar a ser persona, a reflexionar sobre su hacer y las implicaciones de sus acciones en la vida de los demás, se vuelve un sujeto unidimensional como diría Marcuse, un sujeto que borra la dimensión política de su existencia, que no se asume como un sujeto político que ingiere directamente en la forma en la cual se encuentra estructurada su sociedad.

En esencia lo que nos muestra esta perspectiva de análisis es que todos aquellos que se niegan a reflexionar se convierten en parte del problema, que muchas de las grandes atrocidades cometidas por los sujetos ocurren gracias a que algunos se negaron a ser humanos, a sentir empatía por los demás, a considerar a otros en su percepción del mundo.

Hacer un análisis de reflexión sobre nuestras acciones no es nada cómodo, implica un ejercicio de valentía importante, implica confrontarse con la verdad sobre las consecuencias de nuestras acciones lo cual no resulta agradable, implica confrontarnos con una dimensión ética, con un hacerse cargo de nuestra responsabilidad, algo que la mayoría busca eludir pero que al final es inevitable, los griegos llamaban el Ethos a ese arte de vivir en función de lo bello y lo bueno, a desarrollar un ejercicio de reflexión constante que busque perfeccionar nuestro ser, buscar ser mejores sujetos, más justos, que nuestra vida se articule a partir del desarrollo de una dimensión ética.

En una sociedad donde la ética es dejada de lado encontramos sujetos producidos en masa que renuncian a su libertad con tal de estar exentos de responsabilidad, pero ante esto es importante dejar de seguir justificando este tipo de acciones, nombrarlas como lo que son, formas de ejercer poder, empezar a responsabilizar a los sujetos de sus acciones, ubicar que así hayan elegido renunciar a ser sujetos y solo sigan ordenes realizan cosas nocivas, es importante dejar de considerar estos argumentos de solo sigo ordenes, solo hago mi trabajo, como discursos validos para justificar atrocidades e injusticias, confrontar a estos sujetos con su responsabilidad.

Esto no será agradable, no será cómodo, implicara asumir que se perderá mucha gente en el camino, y sobre todo que se debe empezar por uno mismo, empezar a ubicar que somos mucho más libres de que lo creemos ser, que tenemos la posibilidad de elegir, de decir no, de negarnos a seguir reproduciendo sistemas injustos, practicas que solo benefician a unos cuantos, negarnos a ser cosas, uno solo puede hacer de forma diferente en la medida en la que asumimos la responsabilidad de nuestras acciones.

Es importante también empezar a darle un lugar al camino de la empatía, de empezar a ubicar al otro como alguien, no como una extensión de nuestro deseo, no como un numero mas, no como una cosa que esta para ser usada y desechada en cuanto deja de tener utilidad, la empatía permite dimensionar de forma adecuada las consecuencias de nuestras acciones, si yo veo al empleado de una empresa solo como una estadística mas el impacto de mis acciones sobre él es menor, si yo ubico que ese empleado es alguien que siente, que desea, que sufre, que tiene una historia, en ese momento será más difícil ejercer algo contra él, ser humanos implica sentir, sentir al otro, renunciar a ser humano implica renunciar a sentir, volvernos autómatas que solo realizan lo que se les ordena, la decisión está en cada uno, elegir el camino de la humanidad o elegir ser autómata pero dejando de asumirse como alguien inocente, si no como un cómplice de la desgracia y el sufrimiento de otros.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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