jueves, 12 de octubre de 2017

¿Qué es el capitalismo ético?

La pobreza ha existido desde tiempos inmemorables, la repartición de riqueza en una población históricamente se ha realizado en la mayoría de los casos de forma asimétrica, en algunos periodos se organizaba de forma meritocratica, otros a partir de títulos nobiliarios, pero la constante en las formas de organización política económica de nuestras sociedades es una repartición de riqueza de forma injusta.

Es en nuestra actualidad es cuando se puede visibilizar de forma más clara esta repartición inequitativa de los recursos económicos, el capitalismo ha adquirido manifestaciones cada vez mas depredadoras, con consecuencias devastadoras para  los países llamados de tercer mundo, o economías emergentes,  las cuales han sido condenadas a ser países de mano de obra barata, con poca capacitación, explotados de forma sistemática por las grandes corporaciones que de otra forma no podrían acumular la riqueza que tienen.

En este marco es donde aparece lo que se denomina el capitalismo ético, una vertiente de praxis económica que ha construido todo un aparato de discurso ideológico - político que busca generar “conciencia” sobre las condiciones de vida de una gran parte de la población del mundo, sobre sus carencias, sus necesidades insatisfechas por sus gobiernos.

Este capitalismo “ético” pone sobre la mesa la importancia de donar, de apoyar a la gente que más lo necesita, de cubrir estas necesidades a partir de la aportación de determinadas asociaciones civiles, de fundaciones, de instituciones creadas con la finalidad de ayudar y apoyar a combatir la pobreza.

Esta forma ideológica – política tiene sus orígenes en la transformación de las formas de gobierno que se nombra como neo liberalismo, el neo liberalismo apela a una libertad sobre el capital, que sea la verdad del libre mercado la que se imponga para regular precios, servicios, y demás aspectos económicos dentro de una sociedad dada.

Otra de sus estrategias apela a que el estado administre los menos posible el libre flujo del capital, su finalidad es construir un estado ausente, débil, que no interfiera en los precios, los sueldos, en las condiciones de trabajo de la mano obra, que eso lo deje al propio criterio y buena fe de las corporaciones, las cuales en base a la verdad del mercado decidirán qué es lo mejor para una población dada.

Se ve así al capital como algo bueno, se comienza a hacer hincapié propagandístico por parte de los gobiernos de los distintos flujos de capital que están presentes en una población, se asocia mayor numero de corporaciones presentes en la economía de un país con la idea de plenitud, de solides económica, de progreso.

Esta ideología presento sin embargo un problema de orden operativo, si el estado es débil, ¿Cómo va a lograr cumplir su función de brindar servicios básicos, seguridad y bienestar para su población? ¿Cómo lidiar con la pobreza con un estado débil?

En respuesta a eso el neo liberalismo construyo lo que se denomina la tercera vía, y que tuvo a estados unidos como su principal promotor, la tercera vía plantea una forma en la cual será la iniciativa privada y asociaciones civiles quien pasaran a asumir una responsabilidad  activa en el combate a la pobreza y a la generación de mejores condiciones de vida de las clases bajas dentro de la sociedad a cambio de un intercambio fiscal que haría que todos los fondos dados por el capital hacia la sociedad fueran deducibles de impuestos.

Esto surge ideológicamente con un conjunto de transformaciones en la percepción de los estados benefactores, o proteccionistas, se empieza a ver este tipo de estados como una forma arcaica e ineficaz de producir riqueza en una población, se le dice al estado, deja que sea el libre mercado quien regule todo, tú no te preocupes, nosotros con nuestra infinita sabiduría sabremos administrar los recursos para producir bienestar en la población, ellos ya están grandes no necesitan un estado paternalista que los proteja, de los pobres no te preocupes, nosotros con nuestras fundaciones, nos ocuparemos de su sobrevivencia.

Ya sabemos cómo ha resultado esa brillante idea de darle al capital total independencia y libertad para operar como desee, la clave en este proceso de transformación es la palabra, “sobrevivencia”, aquí se instaura una de las estrategias más marcadas de lo que Michel Foucault denomino como biopolitica, que consiste en la apropiación e utilización  de la vida de los sujetos pertenecientes a una población dada, de sus cuerpos, su tiempo, su sexualidad.

Este capitalismo ético retoma las formas ideológicas de la caridad que venían de siglos anteriores y estaban presentes en las clases altas, se busca dar algo a aquellas clases más desvalidas, pero no con la intención de mejorar sus formas de vida, de darles recursos para que se puedan hacer cargo de ellos mismos sin necesidad de la caridad, sino convertirlos en lo que Marx denominada los lumperproletarios, personas dependientes totalmente de las formas de caridad, incapaces de sostenerse a sí mismos, incapaces de generar conciencia política, alienados a la ideología de la clase en turno que los ayuda, alienados a sus intereses, sujetos dóciles, obedientes.

Con el avance de los discursos democráticos, estos lumperproletarios se volvieron cada vez mas claves,  se volvieron votantes en masa, que podían ser manipulados, orientados a representar los intereses de determinadas formas de capital, por medio de su voto podían representar la diferencia en la implementación  de determinados programas económicos, políticos, el lumper se vuelve así en ese sector clave de legitimación de la democracia, y de la consolidación de los intereses del capital.

Ahora bien ¿De que formas opera el capitalismo ético? Esto tiene varios ejes de análisis, yo me centrare en las formas de subjetivación que producen para lograr que se instaure como ideología en la población.

Esta forma ideológica para poder sostener su praxis, opera desde 3 pasos que en apariencia son inconexos entre sí, pero que si se analizan profundamente están muy relacionados.

1.- La difusión masiva de la pobreza. Es muy común encontrarnos en los medios de comunicación, una marcada tendencia a mostrar las condiciones de pobreza en las viven un conjunto de personas, principalmente en los países de tercer mundo, esta estrategia tiene como finalidad que una gran cantidad de la población tenga percepción de que la pobreza existe, de difundirla y que se le genere un estado emocional con respecto a esta.

2.- La manipulación emocional de los sujetos. Una vez que la población tiene clara las condiciones de pobreza, se empieza con una manipulación mediática que apela fundamentalmente a la consolidación de la ideología de que la ayuda es importante, se generan discursos sobre la solidaridad, sobre la responsabilidad de ayudar, constantemente vemos en la publicidad mensajes como “tu puedes ayudar”, “está en tus manos que esto cambie” o manifestaciones que son incluso más agresivas que generan la subjetivación de las personas que empiezan a percibir que si no ayudan son parte del problema. Se le genera así al sujeto el deseo de ayudar, en parte por culpa, ya que al no estar muriendo de hambre, al tener acceso a los servicios básicos, la ideología les hace pensar que son privilegiados, aunque muchas veces sus condiciones no difieran de forma significativa con las de las clases pobres.

3.- Brindar opciones cómodas y seguras de ayudar. La ultima parte de la estrategia opera de forma muy simple, las corporaciones ofrecen una gama de alternativas en la cuales las personas pueden ayudar a “cambiar al mundo”, ofrecen una gran gama de posibilidades de ayuda a las clases desamparadas, que van desde las donaciones, apoyo de difusión en redes sociales, pero la mas macabra de todas es la de manipular la percepción del consumo.

Esta manipulación de la ideología del consumo es quizá la más importante de estas estrategias, el capitalismo ético distorsiona estas ideas del consumo como algo banal, como una manifestación de derroche para pasar a construirlo a partir de una perspectiva ética y moral.

Comienzan a surgir un sinnúmero de empresas que lanzan slogans como, “nuestra empresa dona una parte de sus ganancias a los niños de africa”, “nuestra empresa paga sueldos justos a los empleados”, “nuestra empresa usa productos amables con el ambiente”, “nuestra empresa apoya el pago justo de los insumos que consumimos” esto construye la ideología de que al consumir productos de estas empresas se está generando un cambio en la sociedad, que se está ayudando a que mejoren la calidad de vida de las personas, en resumen el consumo pasa de ser un defecto social a algo bueno, a algo noble.

Ahora bien para que un engaño o manipulación opere debe haber también una contraparte que elige creer en el engaño, esa parte de nosotros que elige la mentira a la verdad, que prefiere enmascarar sus prácticas consumistas, dándole estos toques de ayuda, ese común de las personas que eligen no ser libres, alienarse ante las formas ideológicas dominantes en su época. Esta forma de consumismo saca ese lado de las personas, su lado de confort, el sujeto cree esa mentira que al consumir un producto esa ayudando a ser un mundo mejor,  cuando en realidad no está cambiando absolutamente nada. Lo elige porque es mas cómodo, porque no le significa ningún tipo de esfuerzo, no le implica un cuestionamiento a sus creencias, a sus costumbres, a su forma de vivir, elige creer en esta ideología porque le plantea un cambio en el cual no tiene que hacer nada más que lo que viene haciendo regularmente que es consumir, lo exime de su responsabilidad en su contribución a los abusos de las corporaciones, es un cambio que puede hacer desde el sillón de su sala, mientras ve la tele.

De nada sirven donaciones de estas mismas empresas que con sus prácticas depredadoras brindan malos sueldos a los trabajadores, los explotan, la transformación de la calidad de vida de los sujetos en pobreza no pasa por darles medios de sobrevivencia,   esto solo perpetua su estado de indefensión.

La mayoría de estas donaciones se articulan en ayudas que prolongan la sobrevivencia de estos sujetos, medicinas, comida, agua, pero que poco ayudan a resolver su problema de origen, ayudar al medio ambiente no es comprar productos biodegradables, no es comprar productos “ecofriendlys” , este capitalismo produce una pasividad en el sujeto, haciendo que renuncie a formas de transformación más reales, a que formule exigencias a los gobiernos para que se implanten regulaciones ambientales estrictas a las empresas, regulaciones especificas al capital, para que brinde mejores sueldos, servicios médicos, oportunidades de capacitación, de crecimiento laboral.

Es importante dejar de ver al capitalismo ético como una forma de ayuda y de transformación social,  este es solo una estrategia de poder biopolitico, que busca utilizar a la población para aliviar sus responsabilidades, para minimizar las consecuencias de su practicas antiéticas, una estrategia que busca seguir sosteniendo la repartición inequitativa de la riqueza, busca seguir reproduciendo un orden social dominante, generar sujetos dependientes de la caridad fácilmente manipulables para fines políticos, al comprar tu producto de capitalismo ético no estás ayudando, la única forma de ayudar es tomando conciencia de las implicaciones de estas prácticas de ejercicio de poder, informándonos, generando movimientos de asociación en la sociedad civil que permitan establecer un contrapeso al poder del capital.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
Contacto al teléfono 5523275307.

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miércoles, 4 de octubre de 2017

Lovecraft y el terror al conocimiento.

En la literatura de Lovecraft encontramos múltiples historias sobre el horror cósmico, en ellas sus personajes se confrontan constantemente con la encrucijada de elegir entre dos formas de vivir y existir, la elección de la ignorancia, es decir la de no saber, no preguntarse, no profundizar en el conocimiento sobre lo que están viviendo, o la de conocer y aprender.

La clave en la mecánica del horror cósmico es el conocimiento, en la medida en que los personajes comienzan a adquirir conocimiento su realidad comienza a transformarse también, empiezan a percibir su realidad de forma diferente, ven cosas que antes no veían, escuchan cosas que antes no podía percibir, su mundo comienza a trastocarse para darle lugar a uno nuevo, uno terrorífico que genera mucha angustia.

Este conocimiento va llevando poco a poco a los personajes a acercarse de lleno a bordear la locura, a abrazarla, la transformación en la percepción de su realidad va produciendo un grado de locura y frenesí que acaba poniendo su vida en riesgo, se evidencia a su vez que hay conocimientos que los humanos no están en posibilidad de entender, realidades que van mas allá de la comprensión humana, pareciéndose mucho a la verdad sagrada, una verdad que solo debe aceptarse tal cual ya que excede los límites de comprensión de los humanos, en Lovecraft esta verdad sagrada es transformada en una verdad cósmica, una verdad terrorífica que confronta al sujeto con su fragilidad, retoma la herida narcisista de Copernico para decirle al humano, tú no eres importante, hay algo mas allá de la realidad humana, mas trascendente y poderoso y tu conocimiento del universo es arcaico.

A su vez Lovecraft retoma un viejo miedo de la sociedad occidental, el miedo al conocimiento, un miedo que se ha utilizado muy frecuentemente como mecanismo de ejercicio de poder, de manipulación de masas, de prácticas de dominación.

Desde la antigüedad un miedo colectivo muy común es al conocimiento como productor de locura, es muy común la producción de relatos, historias, mitos que rondan la temática del conocimiento, personas que aprendieron demasiado lo cual las volvió locas, que decían palabras extrañas, incomprensibles, hablaban de temas raros, estos relatos son producidos mas comúnmente en sociedad cuya influencia de la religión es mayor, condenando los distintos discursos de saber que no estén en función de las verdades sagradas.

Este miedo al conocimiento asociado a la locura funciona perfecto como una forma de control social, durante mucho tiempo el acceso al conocimiento se controlo de forma importante, solo determinadas clases sociales o que ejercían alguna función religiosa podía acceder  al conocimiento, la administración del conocimiento en una sociedad aun en la actualidad sigue siendo factor clave para la estructuración de sistemas de dominación, gubernamentales, los aparatos de estado administran en función de sus intereses el acceso al conocimiento de su población, condenando a la ignorancia algunos y al conocimiento a otros, partiendo de la premisa que a mayor ignorancia en una población mayor  posibilidad de manipulación mediática y de dominación social.

Lovecraft también retoma una vieja pregunta occidental en torno al conocimiento, ¿para qué sirve el conocimiento? Qué función puede tener saber en nuestro mundo, si solo va a producir que accedamos a una realidad aterradora, cruda, desagradable, los héroes de Lovecraft plantean una postura filosófica, la del conocimiento por el conocimiento, no apelan a una funcionalidad del conocimiento, apelan a un saber cómo intento de comprender mejor su realidad, como una forma de salir de ese lugar de confort en donde no se cuestiona nada y nuestras percepciones dependen de las verdades sagradas, incuestionables, donde las cosas son como son simplemente porque así es.

Todo conocimiento parte de una pregunta, de una duda con respecto a algún fenómeno o situación humana, ¿Qué es el amor? ¿Qué es el odio? ¿Cuál es el sentido de la existencia humana? Por poner unos ejemplos, estas dudas están presentes en todos los sujetos sin excepción en algún momento de su vida, lo que posibilita el adquirir un conocimiento respecto a esas preguntas radica en la posibilidad de cuestionar esas verdades sagradas, esas verdades que se han constituido como verdades absolutas pero que en gran medida son verdades históricas.

Pensemos por ejemplo en el amor moderno, una forma de amor en la cual lo que prevalece es el consumismo mutuo, el utilitarismo del otro, un sincretismo entre el amor cortez y el hedonismo, sujetos que solo quieren vivir experiencias agradables y que no están preparados para vivir experiencias desagradables o frustrantes en pareja, esta forma de amor se ha consolidado como la forma socialmente aceptada y reproducida en nuestra sociedad, pero ¿esto implica que sea una verdad incuestionable?

Aquí es importante hacer una acotación para no caer en los erróneos planteamientos postmodernos que solo hablarían de relatos, de verdades individuales, de verdades relativas, el conocimiento si bien puede tener múltiples variantes, apela a reducir lo relativo, el conocimiento se basa en la episteme, en un análisis de un fenómeno, no desde una perspectiva vivencial o empírica, sino desde una base teórica epistemológica, el postmodernismo borra los conocimientos pasados para construir verdades parciales, algo que está muy presente en las obras de Lovecraft, es en el pasado en donde sus personajes adquieren conocimientos que les permiten deconstruir su realidad moderna, el postmodernismo al negar la posibilidad de verdades antiguas, se condena a construir verdades modernas carentes de fundamento, a asumir la doxa, es decir la opinión como sustituto del conocimiento, así nos topamos con el fenómeno que los españoles han denominado el “cuñadismo” que se pude resumir en esas personas que les encanta opinar y debatir de todo sin tener idea del tema a debatir, se distorsiona el derecho de expresión para pasar a meta relatos personales en donde no hay posibilidad de debatir ni de producir conocimiento.

Otro punto importante en la obra de Lovecraft  es el miedo que el conocimiento puede producir, anteriormente había mencionado el cuestionamiento en torno al sentido de adquirir conocimiento, Lovecraft explota este viejo terror humano, dándole a la verdad una característica horrorifica, la verdad se vuelve en el terror cósmico el eje fundamental del horror, confronta con eso que Freud llamaba lo ominoso, eso que no debe saberse, pero cuyos efectos vivimos en nuestra realidad cotidiana.

Lo ominoso aparece en Lovecraft bajo la forma de los antiguos, de esas razas que preceden al humano por mucho tiempo, seres amorales, que no les importa la vida humana, que existen independientemente de que los humanos los reconozcan o no, y que intervienen en la vida humana desde tiempos inmemoriales desde las sombras, desde lo invisible.

Aquí es donde el conocimiento adquiere otras formas de relevancia, al transformar la realidad el conocimiento permite hacer visible lo invisible y no solo desde una perspectiva extrínseca al sujeto, sino también desde una perspectiva intrínseca, como ha demostrado el psicoanálisis, en uno mismo existen verdades reprimidas, aisladas, que buscan emerger a la conciencia, el psicoanálisis permite que el sujeto acceda a su verdad, no a la verdad del otro, a ese aspecto ominoso que ha reprimido, sigue la misma dinámica de los que los griegos denominaban el cuidado de si, practicas de cuidado de sí que tenían como finalidad el acceso a la espiritualidad, es decir el permitir un conjunto de transformaciones subjetivas con la finalidad de acceder a una verdad sobre sí mismo que permitiera al sujeto posicionarse de forma distinta para consigo mismo, para con su realidad y que se tradujera en una forma de vivir en torno al “Ethos”.

Este acceso a lo ominoso,  permite al sujeto apreciar esas redes invisibles de poder que lo determinan, lo marcan, que le establecen formas de pensar, comportarse, que le prescriben cada uno de los aspectos de su vida diaria, sus gustos, sus placeres, sus sentimientos, sus deseos, sus temores.

Estos mecanismos de poder operan desde lo invisible, así como esos antiguos que están presentes en Lovecraft, su mayor poder radica en su invisibilidad, en hacer creer al sujeto que es libre, que piensa lo que piensa por sí mismo, que desea lo que desea por una elección propia, opera con dos estrategias simples pero muy efectivas, por un lado generando un terror al conocimiento, la locura, la tristeza, el dolor como consecuencias del acceso al conocimiento, algo que si bien es verdad en cierto sentido, no es como consecuencia del acceso al conocimiento, sino de las formas en que nuestra sociedad excluye de sus dinámicas a la gente que conoce, en un mundo en donde se sacraliza la ignorancia aquel que sabe se confronta con un estado de soledad y de exclusión importante, si pensamos en una proporción en donde 8 de cada 10 personas se encuentran en un estado de ignorancia elegida, las consecuencias para esos dos restantes son abrumadoras, conocer implica aislarse, elegir un camino de soledad en donde es difícil encajar en múltiples ambientes, se ha visto a lo largo de la historia, aquellos que más saben son los más solos, los inadaptados, juzgados, tachados de locos, esto es parte de la estrategia del ejercicio de poder, aislar a los que saben de tal forma que los efectos de difundir el conocimiento sobre los demás miembros de la población queden sin efecto, reducirles su forma de praxis, hacer que su conocimiento se vuelva estéril ante la posibilidad de construir un cambio de paradigmas en los modos de pensar de la población.

La segunda estrategia en la que opera el ejercicio de poder radica en la manipulación mediática, por un lado es el generar el terror y el sinsentido de adquirir conocimiento, por otro lado bombardean al sujeto con verdades incuestionables, estas verdades han cambiado acorde a los distintos momentos históricos, las leyes de dios, los sistemas jurídico-políticos, el consumismo, la sexualidad, en todos estos tópicos se han creado verdades incuestionables que se van adaptando en función de los intereses de determinadas clases sociales que ejercen el poder en nuestra sociedad, lo hacen no desde un imperativo categórico, sino desde la sugerencia, desde la idea de bienestar, de normalidad, el que tiene determinados comportamientos, gustos, deseos, placeres, es normal, aquel que actúa diferente es anormal, con las implicaciones que siempre ha tenido en nuestra sociedad la anormalidad.

A modo de conclusión, en Lovecraft encontramos héroes que eligen adquirir un conocimiento aun a pesar de los múltiples problemas que esto pueda acarrearles en su vida, eligen saber antes que no saber, romper con la comodidad de la ignorancia, se imponen a su terror a la verdad, por mas ominosa que esta sea. Es importante ir rompiendo con estos mitos que nos indican que la felicidad está en la ignorancia, siempre será preferible saber la verdad que no saberla, por más dolorosa, triste o aterradora que esta sea el saberla permite tener opciones, da la posibilidad de acceder a la libertad, el escudarse en la ignorancia por miedo a la libertad, por miedo a la verdad, es como Sartre decía, actuar de mala fe, escondernos de nuestra libertad y condenarse a una vida de reproducción, de dependencia del otro, a ser un autómata. Elegir saber implica iniciar un camino difícil, doloroso, saber de si mismo así como de nuestra realidad es duro, pero ser libre es duro, implica asumir que el control de nuestra vida está en nosotros mismos, no en el azar, dios, la ciencia, en la medida que cada vez más personas elijamos saber antes que no saber, hará que el camino sea menos duro, que la exclusión sea menor, y permitirá hacer evidente esas redes de poder que operan en nuestra sociedad, obligándolas a transformarse, la elección como siempre queda en cada uno.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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viernes, 1 de septiembre de 2017

La banalidad del mal.

El nazismo fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad,  logro articular todo el miedo, el odio el rechazo de la sociedad ante determinadas formas de gobernabilidad, el nazismo encarno así el rostro del mal, la cara más dura y brutal del ser humano,  aunque ya habían existido muestras muy claras de la infinita crueldad que puede llegar a cometer el humanos sobre otros, el nazismo encarno al mal en la modernidad.

Se represento el mal con la figura del nazi, un ente que es el mal en estado puro, carente de empatía con los demás, se empezó a utilizar como el prototipo de lo malo en el sujeto, como forma de propaganda para evidenciar los peligros de las sociedad totalitarias y como una forma de hacer que el sujeto occidental valorara su condición privilegiada de vivir en sociedades libres, alejadas de la maldad, en donde se generaban las condiciones de igualdad, respeto, democracia.

Con la caída del nazismo se inicio la persecución y enjuiciamiento a muchos de los nazis, pero lo que se encontró en estos juicios fue algo distinto a lo que se pregonaba acerca de la figura del nazismo, se encontraron con sujetos comunes, sujetos que no tenían una maldad fácilmente identificable, desprovistos de una intencionalidad malvada, la respuesta de ellos ante las acusaciones fue simple, “solo seguíamos ordenes”, nos enfocábamos a hacer lo que se nos ordenaba.

Esto suscito un debate importante con respecto a la responsabilidad de estos soldados en las masacres y abusos cometidos contra un sinnúmero de personas, ¿Qué tan responsables eran estas personas por las acciones que cometieron si solo seguían ordenes? En un régimen totalitario que tan responsables puede considerarse a personas que se dedicaron a obedecer.

El debate se centro en la forma de responder a esta pregunta, surgieron distintas formas de abordar la problemática, desde los juicios morales que catalogaban a los sujetos únicamente a partir de ciertas concepciones acerca de lo bueno o malo, perspectivas causalistas las cuales buscaban justificar sus acciones a partir del contexto en el cual fueron producidas, la pregunta eje se situaba de la siguiente forma, ¿Existe la posibilidad de libertad en sujetos que se encuentran inmersos en regímenes totalitarios o instituciones impositivas como el ejercito?

El existencialismo francés con Sartre, Simone de beauvoir,  Camus, daría una visión muy interesante de la problemática, su planteamiento de que el sujeto es libre a su pesar, arrojo nuevas formas de pensar esta cuestión. Desde esta perspectiva el sujeto siempre es libre de elegir solo que a veces se rehúsa a hacerlo, se escuda en determinadas condiciones sociales con la finalidad de eludir su libertad y eludir la elección intrínseca que conlleva el acto de vivir.

Sartre nombra esto el actuar de mala fe, Sartre plantea dos formas de actuar de mala fe, la primera consiste en cuando el sujeto se rehúsa a elegir apelando a que sea el azar lo que determine las condiciones de su existencia, en esta forma de mala fe el sujeto ante cualquier situación que le implique una elección se rehúsa a realizarla, la posterga hasta que sea el azar o el otro quien tome la decisión por él, lo que busca eludir es la responsabilidad de la elección, busca que sea otro el que cargue con ella.

La segunda forma de actuar de mala fe es cuando el sujeto confunde su rol social, con su ser, confundir su praxis con su ser, un ejemplo que ilustra de forma muy adecuada esto es cuando le preguntamos a otro ¿A qué te dedicas? Es muy común que ante esta pregunta la respuesta sea soy contador, ingeniero, administrador, este tipo de respuesta ejemplifica de forma muy clara esta forma de actuar de mala fe, el sujeto se define a sí mismo por su rol laboral, se funde con él, desarrolla procesos de identificación con respecto a lo que debe hacer o no un contador, un administrador, como debe vestir, que debe pensar, que tipo de ética debe tener, en vez de asumir que su ejercicio laboral es solo eso, una praxis, que esa praxis no define su ser. En esencia ambas perspectivas nos arrojan una situación clara, la persona se rehúsa a ser sujeto, se cosifica a sí mismo con tal de no lidiar con la responsabilidad de sus acciones.

Partiendo de esta forma de analizar la situación la problemática de los juicios a los nazis quedo explicada de forma clara, el nazi había actuado de mala fe, se había rehusado a ser sujeto, se cosifico a sí mismo con tal de no asumir las implicaciones de sus decisiones, delego en otros la responsabilidad sobre su vida, sobre sus acciones, esto evidencio un rasgo muy aterrador de la condición humana, que no se necesita ser un psicópata lleno de odio para realizar actos de profunda crueldad y de maldad, basta tan solo con renunciar a ser persona, con renunciar a nuestra condición de sujetos.

En el caso de los nazis la situación fue muy clara, evidente, pero que pasa en nuestra vida cotidiana, ¿Nuestros regímenes sociales democráticos están exentos de este tipo de fenómenos?

Pensemos por ejemplo en el ejercicio del derecho en nuestra sociedad, el derecho en general se encuentra construido para producir mecanismos legales que protejan y permitan perpetuar la situación de bienestar de determinadas clases sociales en detrimento de otras, se genera toda una serie de practicas ideológicas que buscan vender la idea de que el derecho se articula con la finalidad de producir justicia en una sociedad, pero lo que vemos constantemente es que esta dimensión de justicia está en relación a los mecanismos económicos y de ejercicios de poder, que la justicia siempre beneficia a ciertas clases sociales, es permisiva con ellos, que cambia sus criterios en función de la clase social del sujeto a juzgar.

En este forma legal la figura del abogado se inserta de forma clave,  el abogado es el brazo por medio del cual esta ideología política se lleva a cabo, el abogado se convierte en una muestra clara de lo que es actuar de mala fe, claro existen sus excepciones, pero el común denominador son sujetos que confunden su ser con su hacer profesional, que renuncian a su condición de sujetos con tal de realizar una praxis que a todas luces se evidencia como injusta, generan códigos los cuales les permiten construir mecanismos de evasión de su responsabilidad, pensemos en un caso promedio, un abogado es contratado por un empresario que ha sido acusado de malas prácticas por parte de algunos de sus empleados, el abogado analiza la situación y se da cuenta claramente que su cliente es culpable, que si es responsable de malas prácticas con sus empleados, los explota, que viola varias leyes laborales, ¿Qué hace ante esta situación? Si el abogado analizara esto como sujeto entraría en un proceso de reflexión en tanto lo ético de defender a alguien así, pero en una sociedad en donde el éxito se determina por las posesiones, por lo económico, en una profesión en donde el prestigio no radica en la justicia si no es los casos que gana el abogado se confronta con algo muy simple, hacer su trabajo el cual consiste en buscar ganar la causa de su cliente, o hacer lo correcto y todos sabemos que es lo que mayormente se impone.

Nos encontramos así con un ejemplo claro de como negarse a ser sujetos tiene implicaciones éticas, el sujeto borra por completo su lugar de persona, hace lo que le dicen que debe hacer, lo que dictaminan los discursos ideológicos a los cuales fue sometido en la universidad, en su trabajo, los discursos económicos y se escuda en la condición de que solo se dedica a hacer su trabajo para rehusar a asumir las implicaciones de sus acciones, a asumir que gracias a su participación ese empresario eludió las consecuencias de sus acciones, que gracias a su participación seguirá explotando a otros empleados, que gracias a su participación determinados criminales regresan a las calles, que en esencia se vuelve un cómplice del mal,.

Ejemplos de esto no solo lo encontramos en el derecho sino en un sinnúmero de profesiones y de haceres cotidianos en donde el sujeto al renunciar a ser persona, a reflexionar sobre su hacer y las implicaciones de sus acciones en la vida de los demás, se vuelve un sujeto unidimensional como diría Marcuse, un sujeto que borra la dimensión política de su existencia, que no se asume como un sujeto político que ingiere directamente en la forma en la cual se encuentra estructurada su sociedad.

En esencia lo que nos muestra esta perspectiva de análisis es que todos aquellos que se niegan a reflexionar se convierten en parte del problema, que muchas de las grandes atrocidades cometidas por los sujetos ocurren gracias a que algunos se negaron a ser humanos, a sentir empatía por los demás, a considerar a otros en su percepción del mundo.

Hacer un análisis de reflexión sobre nuestras acciones no es nada cómodo, implica un ejercicio de valentía importante, implica confrontarse con la verdad sobre las consecuencias de nuestras acciones lo cual no resulta agradable, implica confrontarnos con una dimensión ética, con un hacerse cargo de nuestra responsabilidad, algo que la mayoría busca eludir pero que al final es inevitable, los griegos llamaban el Ethos a ese arte de vivir en función de lo bello y lo bueno, a desarrollar un ejercicio de reflexión constante que busque perfeccionar nuestro ser, buscar ser mejores sujetos, más justos, que nuestra vida se articule a partir del desarrollo de una dimensión ética.

En una sociedad donde la ética es dejada de lado encontramos sujetos producidos en masa que renuncian a su libertad con tal de estar exentos de responsabilidad, pero ante esto es importante dejar de seguir justificando este tipo de acciones, nombrarlas como lo que son, formas de ejercer poder, empezar a responsabilizar a los sujetos de sus acciones, ubicar que así hayan elegido renunciar a ser sujetos y solo sigan ordenes realizan cosas nocivas, es importante dejar de considerar estos argumentos de solo sigo ordenes, solo hago mi trabajo, como discursos validos para justificar atrocidades e injusticias, confrontar a estos sujetos con su responsabilidad.

Esto no será agradable, no será cómodo, implicara asumir que se perderá mucha gente en el camino, y sobre todo que se debe empezar por uno mismo, empezar a ubicar que somos mucho más libres de que lo creemos ser, que tenemos la posibilidad de elegir, de decir no, de negarnos a seguir reproduciendo sistemas injustos, practicas que solo benefician a unos cuantos, negarnos a ser cosas, uno solo puede hacer de forma diferente en la medida en la que asumimos la responsabilidad de nuestras acciones.

Es importante también empezar a darle un lugar al camino de la empatía, de empezar a ubicar al otro como alguien, no como una extensión de nuestro deseo, no como un numero mas, no como una cosa que esta para ser usada y desechada en cuanto deja de tener utilidad, la empatía permite dimensionar de forma adecuada las consecuencias de nuestras acciones, si yo veo al empleado de una empresa solo como una estadística mas el impacto de mis acciones sobre él es menor, si yo ubico que ese empleado es alguien que siente, que desea, que sufre, que tiene una historia, en ese momento será más difícil ejercer algo contra él, ser humanos implica sentir, sentir al otro, renunciar a ser humano implica renunciar a sentir, volvernos autómatas que solo realizan lo que se les ordena, la decisión está en cada uno, elegir el camino de la humanidad o elegir ser autómata pero dejando de asumirse como alguien inocente, si no como un cómplice de la desgracia y el sufrimiento de otros.

Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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martes, 22 de agosto de 2017

Los niños amos.

Hace poco acudió a terapia una pareja para solicitar atención para su hija de 3 años, al desarrollarse el caso me hizo reflexionar mucho sobre un fenómeno que está ocurriendo de forma cada vez más frecuente y que denominare los niños amos.

Ahora bien, ¿A que me refiero con niños amos?  Son niños que seguro muchos de ustedes han visto en plazas, en cines, en restaurantes, son niños extremadamente narcisistas, que todo el tiempo están pidiendo cosas, niños que tienen nulo respeto por los demás sean niños o adultos, que tienen nula tolerancia a la frustración, en cuanto se ven frustrados por algo reaccionan con violencia, agresión, hacen berrinches por todo y exigen una satisfacción inmediata de sus deseos, no tienen ningún tipo de límites pueden golpear a quien este cerca, agredirlo verbalmente, hacer un escándalo en el lugar que sea, todo con la finalidad de obtener lo que desean.

A lo largo de este texto tratare de mostrar como la producción de estos niños amos es una consecuencia directa de factores culturales que están presentes en nuestra sociedad y que han producido una particular forma de ser padres que genera este tipo de niños.

En primer lugar hablemos de la transformación de las formas de subjetivación en referencia a la maternidad y paternidad en nuestra sociedad, el ser padres ha evolucionado en su representación a lo largo de la historia ha pasado de ser una obligación moral, biológica, social, a ser una “elección”, esto debido a varios factores, la sobre población que ha llevado a los aparatos gubernamentales a desarrollar proyectos de planeación familiar que estén enfocados a bajar las tasas de natalidad, sobre todo en países donde la taza poblacional se ha disparado y en donde existe pobreza extrema.

Con la producción de los métodos de anticoncepción principalmente en los años sesenta con la píldora anticonceptiva se construyo un nuevo paradigma en torno al ser mujer, se comenzó poco a poco a dejar de lado esta forma de colocar a la mujer como madre, de pensar lo femenino atado a la maternidad, se produjeron nuevos sentidos y nuevas vías de pensar la feminidad, dejando el papel de la maternidad en segundo plano, la mujer se inserta cada vez más en el mercado laboral, forma parte de las dinámicas sociales, políticas, educativas, de tal forma que la idea de ser madres empieza a ser postergada, pensada en un momento diferente, se empiezan a embarazar en periodos más tardíos de edad.

Otro factor asociado a la transformación de la percepción de ser padres está en la crisis de la institución matrimonial, el matrimonio ha pasado de ser lo que se consideraba el destino final y el sentido de la vida del sujeto, a ser pensado como una institución obsoleta, caduca, que no ejerce demasiada atracción al sujeto moderno, se han preferido formas de articular compromisos de pareja alternos al matrimonio y ya que la finalidad del matrimonio era la de reproducirse y articular una familia, estas formas alternas apelan mas a una vida en pareja, a generar experiencias conjuntas, acompañarse mutuamente en el transitar de la existencia, la idea de familia comienza a representarse a partir de una pareja, sin hijos.

Por otro lado la ideología capitalista ha jugado un papel clave en esta transformación, esta ideología produce en esencia sujetos narcisistas, incapaces de ver más allá de sí mismos, que buscan eludir al máximo cualquier cosa que implique responsabilidad, la maternidad y paternidad es por ende vista como algo poco deseado, algo que coartara su libertad, su estilo de vida, es muy frecuente encontrar parejas que no quieren tener hijos.

Ahora bien que pasa con las parejas que si deciden tener hijos, casarse o vivir en pareja pero siguen reproduciendo este sentido de la familia, ¿de qué forma ejercen este ser padres? Aquí se plantea un problema importante en nuestra sociedad, porque por un lado están completamente atravesados por estas formas ideológicas capitalistas, de esta ruptura con los antiguos paradigmas de la familia,  pero por otro lado también se encuentran atravesados por estos paradigmas clásicos, nos encontramos entonces con los nuevos tipos de padres, los padres postmodernos.

Los padres postmodernos presentan varias características que llevan a producir niños amos, iniciemos con la más evidente, el consumismo. Estos padres al estar completamente alienados a la ideología consumista transmiten esto a sus hijos, generan formas de demostrar afecto a partir de lo material, saturan a los niños de juguetes, aparatos electrónicos, encontramos niños que desde los 3 años tienen su tableta, todas las consolas de videojuegos, su computadora personal, el niño crece con un saturamiento de cosas, se le enseña a desear cosas constantemente, a que nunca está en falta, a nunca estar en privación, en frustración, esto genera en el niño un narcisismo exacerbado, una incapacidad de lidiar con la frustración en su consumismo, mientras más cosas posee más pleno se siente, iniciando el circulo de repetición de la ideología consumista.

Por otro lado esta ruptura ideológica con la idea de familia clásica conlleva nuevas formas de los sujetos de posicionarse ante el ejercicio de ser padres, los lleva a querer ejercer la maternidad y paternidad desde otro lugar, no desde ese lugar totalitario que colocaba a los padres como figuras de autoridad incuestionables, buscan colocarse en un lugar de comprensión del niño, de escucharlo, de darle un lugar a sus deseos. Esto en esencia se lee muy adecuado, muy positivo, pero la ejecución dista mucho que desear, lo que se produce realmente son adultos que se rehúsan por completo a ejercer una construcción de límites en el niño, se niegan a ejercer autoridad, a  regañar al niño, a ponerle limites, en esencia a educarlo.

Esto debido también a una forma de percepción moderna de que determinados modelos de educación clásicos solo producían sujetos reprimidos, que generaban conflictos psíquicos y emocionales con sus padres, adultos con diversos conflictos con sus figuras paternas, al presentar estas problemáticas asocian el lugar de padres clásico a algo negativo, les genera terror que sus hijos los odien, a traumarlos, afectarlos psicológicamente, esto los lleva a paralizarse, a no ejercer ningún tipo de autoridad, se colocan con el niño como un semejante, buscan ser su amigo, relacionarse afectivamente con el haciendo todo lo que consideren necesario porque el niño les demuestre su afecto. Esto produce un efecto devastador en la construcción de los niños, crecen sin referentes de autoridad, haciendo lo que quieren cuando quieren, con nulos limites, niños que no están acostumbrados al no, a las prohibiciones, esta ausencia de límites en su hogar lo reproducen en todos los espacios en que se desempeñan, sea la escuela, las casas de otras personas, el cine, la calle, llevando a los padres a estados de angustia que los paralizan.

Un aspecto también importante tiene que ver con la constante tendencia de los padres modernos de eludir su responsabilidad, un reflejo del sujeto moderno, un sujeto atrapado en sus imágenes, en su alienación, incapaz de tomar postura ante nada, atrapado en la virtualidad de sus redes sociales, esto lo lleva de entrada a tener hijos pero sin intención de hacerse cargo de ellos, mucho de esta saturación de cosas de los niños, tiene como finalidad el no hacerse cargo de ellos, no pasar tiempo con ellos, no jugar con ellos, se busca que los niños estén entretenidos, ocupados, para que no demanden atención, paradójicamente renuncia a ejercer una autoridad con ellos bajo el discursos de generar un vinculo mas de corte afectivo, pero la realidad es que son adultos completamente alejados de ellos, que no conocen a sus hijos, que se niegan a ver la realidad de sus comportamientos, se vuelven los esclavos de sus hijos, aquellos que solo están para cumplirles sus caprichos, para mantenerlos contentos, permeado mucho por esta idea de felicidad postmoderna capitalista en donde quien más tiene más feliz es, son adultos que se encuentran a su vez en una dinámica de poca tolerancia a la frustración, quieren todo de forma inmediata, se encuentran más preocupados por su vida, por su realización personal que se traduce en mejor empleo, mas ingresos, mejor auto, acudir a los mejores lugares pero deja de lado el aspecto humano, son autómatas que solo hacen aquello para lo cual fueron programados, generan niños a su imagen y semejanza, niños autómatas desde niños, incapaces de generar vínculos reales con otros niños, incapaces de convivir, que no introyectan una idea de la otredad, viven en sí mismos.

Estos niños amo son un fenómeno cultural de nuestro tiempo, reflejan la decadencia cultural, la falta de límites que están presentes en nuestra sociedad, el narcisismo exacerbado en el que viven una gran cantidad de personas, los niños amos deberían ser un motivo de vergüenza en nuestra sociedad.

La transformación de los niños amos es un proceso largo y doloroso para ellos, solo se puede lograr en la medida de que los padres adquieran conciencia de su función, que ubiquen que no son amigos de sus hijos, que su función no es tenerlos contentos es educarlos, que quieran o no tienen un lugar de autoridad que es importante ejercer, la autoridad no es sinónimo de autoritarismo, se pueden insertar limites en los niños sin ser autoritarios, se pueden articular formas que conlleven una transmisión de afecto, amor pero a su vez lograr poner límites, es importante que asuman que hagan lo que hagan generaran conflictos psíquicos en los niños porque no hay una forma adecuada de ser padres, no hay un manual pero es importante combatir esta postura de apatía, de no hacerse cargo de la educación, en la medida que los padres comiencen a comportarse mas como padres y menos como los esclavos de sus hijos este fenómeno puede ir siendo erradicado, en la medida de que los padres sigan dejando que sean los juguetes, los programas de tv, el you tube, las aplicaciones los que eduquen a sus hijos, se expandirá esto y veremos niños amos por doquier y adultos aun mas autómatas, incapaces de empatía con los demás, crueles, la decisión está en cada uno, la educación y la frustración genera dolor, pero el dolor es parte de la vida es ineludible.


Eduardo Contreras Merino. Psicoanalista.
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viernes, 4 de agosto de 2017

No somos especiales.

Dentro de nuestra sociedad es muy común encontrarnos con formas ideológicas y discursos que insertan la idea del pensamiento positivo, autores como Paulo Coehlo, el couching empresarial, los libros de autoayuda son ejemplos de estas formas culturales.

Este ensayo tiene como finalidad el mostrar los peligros del pensamiento positivo como vertiente ideológica, más allá de que autores como Coehlo sean pésimos escritores y pésima su literatura, el problema radica en la construcción ideológica que representa y la forma en la que esto se ancla perfectamente dentro de una sociedad capitalista, consumista.

Para iniciar esta reflexión habría que preguntarse ¿Qué es lo que el pensamiento positivo nos plantea? Lo que podría interpretarse como una respuesta difícil de elucidar en realidad se articula como una respuesta muy simple, la ideología del pensamiento positivo se construye a partir de una fusión de varios tipos de discursos, psicología conductista, pensamiento mágico, retorica, pedazos de distintas religiones, para construir un monstruo discursivo que aliena a millones y produce toneladas de dinero.

En esencia el pensamiento positivo nos vende la idea de que el pensamiento lo puede todo, de una omnipotencia del pensamiento, hace creer la falacia de que vivimos en una especie de universo místico, un universo de energías positivas y negativas y que el motor de estas energías son nuestros procesos de pensamiento, atraviesa al sujeto haciéndolo creer que la satisfacción de sus deseos radica en la mentalidad que tenga, en la posibilidad de pensar positivamente en su realización.

Analicemos por ejemplo la siguiente frase del libro el alquimista de Paulo Coehlo que se ha vuelto viral y se comparte de forma masiva en las redes sociales:

“Cuando realmente deseas una cosa todo el universo conspira a tu favor para conseguirla”

Podemos obviar lo tremendamente ridícula que es la frase, podemos incluso pensar que se trata únicamente de un mal escritor, el problema real es el tipo de formas de subjetivación que este tipo de discursos producen, la frase nos habla de un sujeto desprovisto de acción, de un sujeto anhelante, que espera, de un sujeto que cifra sus esperanzas de la satisfacción de sus deseos en una conspiración del universo, de una especie de conjunción astral que determinaría que ese sujeto es merecedor de acceder a su deseo.

Ya Freud hablaba de como la omnipotencia del pensamiento es un rasgo de el pensamiento infantil, el niño antes de pasar por el complejo de castración no tiene articulado del todo lo que Freud llamaría el principio de realidad, su pensamiento se mezcla entre la fantasía, el narcisismo exacerbado, que lo lleva a articular la creencia de que lo que piensa puede siempre ocurrir en realidad, es solo vía  la elaboración de la castración que el niño aprende que su pensamiento no es omnipotente, que no siempre accederá a lo que desea no importa cuánto lo desee.

Esto da el primer aspecto de crítica a esta ideología, busca reducir al sujeto a formas de pensamiento infantil, producirle un aumento de su narcisismo, una reducción de su percepción del mundo haciéndole creer que su deseo es lo mas importante en el mundo, que su satisfacción es lo único relevante en la vida, alienándolo a un mundo de fantasías, de anhelos.

Aquí se puede ver de forma súper clara su enlace con los discursos capitalistas, con el tipo de sujeto que produce el capitalismo, un sujeto narcisista, individualista, alguien que es vació en su forma de tener empatía con otros, carente de ética, de reflexión sobre sus actos, un lobo devorador del otro, anteponiendo su satisfacción al bienestar colectivo.

Pensemos por ejemplo en la idea que esta frase de Coehlo fuera real, que efectivamente si deseamos algo con suficiente fuerza las fuerzas magnéticas y energéticas del universo nos lo cumplirán, esto plantea una interrogante ¿De qué tipo de deseos hablamos? ¿Qué ocurre si deseo tremendamente la muerte de alguien, si deseo el dinero o posesiones de otro, si deseo la dominación sobre otros? ¿El universo conspirara a mi favor también para conseguirlos?

Se produce entonces una trampa retorica muy parecida a las formas discursivas sofistas, lo que estos discursos buscan producir es sujetos anhelantes, pero que cuestionen poco acerca de su deseo, nos incitan a desear irreflexivamente de tal forma que las ofertas culturales consumistas operen perfectamente como mecanismos de paliación del deseo, como satisfacciones parciales, que calman temporalmente la sed de deseo, pero que a la larga mantienen sujetos en estados de insatisfacción permanente. Discursos que nos dicen tu desea el amor, ¿no te ha llegado? No te preocupes, mantente deseándolo con fuerza y en lo que llega porque no te compras esos zapatos tan lindos de la tienda, esa tele, ese auto, ese celular con tecnología tan avanzada.

Hace invisible a su vez las formas de competencia depredadora que existen en nuestra sociedad, si nuestro deseo es lo único que importa, hay que mentalizarse para obtenerlo, esta mentalización se traduce fácilmente en formas de de competencia desleal, si 3 personas compiten por un puesto en una empresa, los valores éticos quedan de lado, lo importante es acceder a la satisfacción de obtener el puesto, no importando que se tenga que hacer para obtenerlo.

Estas formas ideológicas como ya he hablando anteriormente traen a relucir nuestras formas narcisistas infantiles, pero también adquieren otros matices, no solo se explotan haciéndonos maquinas incapaces de sentir empatía para con el otro, lo explotan haciéndonos creer que somos especiales, construye la idea de una sobre valía del sujeto, explota la necesidad de sentido existencial del sujeto.

Ya el existencialismo francés reflexionaba sobre el sentido a la existencia argumentándonos que no existe un sentido previo a la vida, que el sujeto no emerge al mundo ya con un sentido a su vida, este sentido se va articulando, construyendo, para ellos la existencia precede a  la esencia por ende todo sentido ligado al ser solo puede ser producido, el sujeto primero existe y después deviene en algo, transforma su existencia en una forma de ser, pero este vacío de sentido produce una angustia existencial ineludible.

Es precisamente esta angustia y vacío existencial lo que estos discursos positivos explotan, el capitalismo nos bombardea sistemáticamente con la idea de que somos especiales, que cada uno de nosotros tiene un sentido de existir, utiliza la forma dogmática bajo la cual operan la mayoría de las religiones, insertando un sentido artificial al sujeto, el sujeto se aliena así a un discurso ilusorio, construye un ideal falso de su existencia, espera constantemente ese momento ese evento especial que está destinado para él, un momento que jamás llega por ende tiene que ir remarcando este ser especial a partir de las ofertas culturales, busca diferenciarse a partir de sus cosas, sus viajes, sus fotos.

La realidad es que no somos único ni irrepetibles, la realidad es que la mayoría son sujetos producidos en masa, que piensa, visten, desean de la misma forma que los demás, el discurso consumista les construye la idea de especialidad pero a la vez los aliena a una vía masificada de existencia, el couching empresarial es un ejemplo muy claro de eso, por un lado trata de construir una idea al sujeto de que puede hacer lo que se proponga, que no hay límites en la realización de sus deseos, no hay límites en el éxito que puede conseguir en la vida, se les dice simplemente sal y realiza tus sueños, argumentando que la visualización y la mentalidad positiva es la clave, son esas mismas empresas las que a su vez despiden a sus empleados en cuanto ya no les son de utilidad, las que estructuran criterios de selección de persona cada vez mas invasivos, excluyentes,.

El couching opera basándose en lo que se denomina como psicología del yo,  esta psicología parte de la premisa de producir  sujetos que tengan un yo fuerte, es decir una percepción de sí mismos fuerte, pero a su vez estén adaptados a la sociedad donde se desempeñan, da igual que esta percepción corresponda o no a la realidad, el objetivo radica en generar una sensación de bienestar artificial, algo que por obvias razones y al no estar en contacto con la realidad su duración es de un periodo corto, por eso se hacen necesarias sesiones constantes de couching, el sujeto necesita esa sensación de bienestar producido artificialmente, opera desde la retorica, diciéndole al sujeto aquello que busca oír, mintiéndole descaradamente con tal de producir una sensación positiva en el, de lo que menos se habla es de la verdad, se manipulan estadísticas, se construyen modelos de identificación lanzando historias “reales” de sujetos exitosos, que iniciaron desde abajo, que lucharon por sus sueños.

El couching opera también utilizando las estrategias de la hipnosis, de la manipulación de masas, el ponente, guru, se coloca en el lugar del yo del sujeto, le inserta ideas, pensamientos, modelos de conducta, deseos, que están en función de su práctica discursiva, aquí comienza a ser evidente un punto clave, así como en la hipnosis, el pensamiento positivo requiere para su transmisión, de sujetos con yo débil, sujetos inseguros, frustrados, con personalidad débil, sujetos que busquen respuestas fáciles, sujetos que como mencione con anterioridad presenten una personalidad de corte infantil.
Otra de las formas de pensamiento positivo que tiene mucho auge en nuestra actualidad son las reinterpretaciones de la filosofía oriental, reinterpretaciones adecuadas por supuesto al contexto capitalista, adquieren su expresión en el ejercicio de la yoga, el reiki, los masajes espirituales, constelaciones y demás formas místicas bajo las cuales se busca construir una ideología de vida, una seudofilosofia del vivir.

Se basan en tergiversaciones del esquema filosófico oriental, en esta forma de representar al sujeto como un cumulo de energías, el ying y el yang, energías positivas y negativas, lanzando la idea de espíritu, pero una concepción del espíritu distinta de la tradición filosófica e incluso de la filosofía oriental, construyen un concepto de espíritu que está más cercana a la concepción religiosa que filosófica, un sincretismo entre la representación del espíritu del cristianismo y de la filosofía oriental, estos discursos apelan a la idea de la paz de espíritu, a la idea del equilibrio cuerpo, mente, cuerpo espíritu, desarrollan seudo practicas de cuidado de si, privilegiando la idea del contenido energético, promueven ejercicios, meditaciones, construyen regímenes dietéticos que retoman en gran medida el ascetismo cristiano.

Este tipo de prácticas apelan a construir el mismo tipo de sujeto, un sujeto dócil, sus ejercicios, sus dietéticas, sus meditaciones no tienen como finalidad transformar la realidad del sujeto, solo servir como mecanismos paliativos de su malestar, ejercicios que operan como formas de catarsis pero que son estériles para resolver los conflictos existenciales del sujeto.

El pensamiento positivo funciona así como un discurso de saber poder que tiene como finalidad la alienación del sujeto, producir sujetos dóciles, deseantes, adaptados a la cultura, sujetos que aprendan a vivir en frustración, funciona perfectamente al sistema porque produce sujetos aislados unos de otros, narcisistas, apolíticos, sujetos que privilegian la fantasía a la acción, que prefieren vivir en un mundo de fantasía en donde existe un destino que ha deparado el sentido de nuestra existencia.

Retomando el titulo de este ensayo, no somos especiales, no estamos destinados a la grandeza, al éxito, no le importamos al universo ni a sus energías magnéticas, nuestra vida no tiene un propósito mayor,  tenemos que aprender a sufrir, a vivir experiencias desagradables, a renunciar a estas formas de pensamiento infantil de omnipotencia, a desarrollar empatía por los otros, el que nuestra vida no tenga un sentido trascendental, místico, no implica que no merezca ser vivida pero vivida realmente, apelando a privilegiar las experiencias reales, nuestros sentimientos, aprender a cuestionar nuestros deseos, a aprender la verdad de nuestro deseo, a privilegiar la acción a el anhelo pasivo, desear no es sinónimo de pasividad, desear implica hacer.

Vivir no es para todos, es solo para aquellos que tienen el coraje de elegir, de trazar líneas directas para su deseo, de arriesgarse a buscar su deseo aun sabiendo que pueden no obtenerlo, asumir que en esta vida no siempre obtendremos todo lo que deseamos, que tendremos que aprender a vivir en falta, pero que lo que obtengamos, será real, intenso, satisfactorio, en la medida de que crezcamos como sujetos, tendremos la posibilidad de dejar de necesitar estas formas de consuelo y de paliativos emocionales y existenciales.

Eduardo Contreras Merino.

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martes, 1 de agosto de 2017

La parresia como práctica de ejercicio de libertad.

A lo largo de la historia han existido múltiples prácticas de cuidado de si, en esta ocasión analizare la parresia como parte de estas y como una práctica de ejercicio de libertad.

Para iniciar sería importante plantearnos la siguiente pregunta, ¿Qué es una práctica de cuidado de si?  Para responder a esto habría que remitirnos a los autores de la Grecia clásica, específicamente a Sócrates,  el cuidado de si parte de una inquietud de si, de lo que los griegos llamaban  Epimeleia  Heautou, el cuidado de si tiene como finalidad el conocimiento de sí mismo, la reflexión sobre la vida del sujeto, sobre su ejercicio ético.

El cuidado de si cuestiona eso que el sujeto cree saber sobre sí mismo, sobre lo que piensa, su forma de actuar ante la vida, sus deseos, sus posturas ideológicas esta inquietud de si se traduce en un conjunto de prácticas y estrategias que tienen como finalidad acceder a un saber sobre el propio sujeto que le permite desarrollar un ethos, es decir un arte de vivir.

Este conjunto de prácticas y estrategias es lo que Foucault ha denominado las practicas del cuidado de si, cada escuela filosófica de la antigüedad desarrollaba sus propias estrategias y prácticas, escuelas como los socráticos, platónicos, cínicos, epicúreos, estoicos.

En este escrito me centrare en una de estas prácticas, la parresia, partamos entonces de la pregunta más pertinente al respecto, ¿Qué es la parresia? La parresia podríamos pensarla e intentar circunscribirla a la libertad de expresión, a la posibilidad de decir algo, pero no cualquier tipo de discurso, la parresia se enfoca en la verdad, el ejercicio de la parresia tiene como finalidad el decir la verdad, la libertad de expresar la verdad, pero ¿de qué verdad hablamos?  

Aquí podríamos intentar responder a esta pregunta argumentando que la parresia tomaría en cuenta dos tipos de discursos de verdad, o más específicamente dos dimensiones de la verdad, una que sería de corte interno y otro externo, es decir una verdad acerca del sujeto, sobre su forma de pensar, sentir, sobre sus deseos, sus posicionamientos ideológicos, y otra dimensión de la verdad que estaría más en el terreno de lo social, de la política.

La parresia se separa así de la retorica, la retorica tiene como finalidad el decir al otro lo que este quiere oír, Socrates ya cuestionaba a Gorgias acerca de la función de la retorica, tomando como ejemplo el discurso de los políticos, un discurso plagado de retorica pero que busca producir una determinada reacción de aceptación en el receptor del discurso, la retorica articula el discurso sin tomar en cuenta la verdad, lo que menos importa es la verdad del tema a debatir o discutir, lo importante es producir la reacción de aceptación en el otro, o obtener algo del otro, Socrates la coloca como una especie de adulación, una adulación que lleva implícita una manipulación del otro,  una postura cómoda del sujeto ante sí mismo y ante los demás, eludiendo el riesgo, el debate, la pérdida del otro.

La parresia se sitúa en una dimensión distinta, la parresia privilegia el decir la verdad independientemente de la reacción del otro, la parresia implica asumir una postura de riesgo constante, un riesgo de muerte diría Foucault, busca a diferencia de la retorica decir la verdad, hablar antes que callar, cuestionar antes que alabar, dudar antes que aceptar,  criticar antes que halagar. El ejercicio de la parresia implica asumir que la verdad no siempre es el discurso más apreciado, asumir que el otro no siempre busca escuchar la verdad, que en múltiples ocasiones prefiere un discurso retorico, prefiere adulaciones antes que cuestionamientos, silencios antes que enunciaciones, mentiras antes que la verdad y que esta postura del otro en relación a la verdad puede llevar muy frecuentemente a tensiones, a rupturas, a perdidas, implica por ende estar dispuesto a perder en pos de la verdad, a pelear por la verdad, renunciar al otro por la verdad.

En una sociedad como la nuestra en donde los discursos ideológicos democráticos nos dirían constantemente que tenemos la posibilidad de expresarnos, de enunciar lo que queramos, parecería que vivimos en una sociedad más cercana a la parresia que a la retorica pero nada más alejado de la realidad, las sociedades modernas se caracterizan por una sobre intensificación del ejercicio de la retorica, de la mentira a la verdad, de la cosificación del otro por medio de determinadas prácticas discursivas.

Unos párrafos antes articulaba la pregunta de sobre qué verdad se hablaba en la parresia, y aquí entraríamos en un debate complejo, denso, pensemos por ejemplo en un foro como facebook, en donde múltiples personas tienen la posibilidad de expresar su sentir y pensar sobre un sinnúmero de situaciones y temas de nuestra actualidad, pensémoslo en una perspectiva aun mas particular, en un sujeto cualquiera que ante una noticia que aparece en la red, una publicación de alguno de sus contactos comenta esta argumentando algo que demuestra su forma de pensar ante el tema en cuestión, aquí surgiría una duda importante, al comentar y efectivamente decir la verdad con respecto a lo que piensa, ¿está haciendo uso de la parresia?

Es fácil identificar en estas redes el retorismo que prevalece en las interacciones, esta falta de toma de postura, de cuestionamiento,  pero volviendo a la pregunta del párrafo anterior ¿Hay un ejercicio de parresia ahí? Se podría responder que si y no, por un lado efectivamente el sujeto lanza su verdad al otro, expresa su verdad, pero hay varias cosas cuestionables, en primer lugar expresa su verdad desde un lugar seguro, desde la seguridad de su pantalla, de la distancia, no hay una situación de riesgo, de pérdida real, estas redes permiten una especie de sinceridad artificial por parte de sus integrantes sin que se traduzca necesariamente en una sinceridad en su realidad.

En segundo lugar habría que establecer una diferencia entre lo que es la opinión y el argumento, entre los que los griegos denominaban la Doxa y la Episteme, la opinión está basada en un saber común, un saber empírico, un saber que esta atravesado por los valores morales, ideológicos, religiosos, dominantes de la época. El argumento está basado  en un marco teórico epistemológico, en un saber analizado, reflexionado.

Para dar más claridad al respecto, pensemos en un ejemplo especifico, alguien en facebook, publica un vídeo en donde un youtuber sale hablando sobre la homosexualidad, diciendo que es algo normal que no hay nada malo en los homosexuales, los comentarios a este post emergen  y empieza la toma de posturas, la critica aquí a esta forma de enunciación radicaría en algo muy simple, ¿aquel que comenta que la homosexualidad es mala porque su religión dicta que es así, es un argumento? Efectivamente está hablando de su verdad, pero ¿Su verdad es realmente un discurso de verdad? 

Haciendo uso de la parresia diría que eso no es un discurso de verdad, es simplemente una forma de reproducción de un discurso de saber poder, es una forma en la cual el sujeto muestra su propia alienación y ahí radica el principal problema en la forma de conceptualizar la libertad de expresión en la modernidad, se piensa a partir de la posibilidad de expresarse, en un sentido muy literal del enunciado, sin reflexionar en torno a la verdad de las enunciaciones, de los discursos.

Nos encontramos con legiones de personas que argumentando su libertad de expresión pueden cuestionar, contradecir, des legitimar discursos de personas que llevan años investigando un tema,  gente que le ha dedicado mucho tiempo al análisis de determinados temas, el principal efecto de la postmodernidad radica en la construcción de la idea de que no existen verdades, que todo es una construcción social, por ende cualquier opinión es igual de relevante y de verdadera que otra, volviendo estéril la discusión, el debate, al final la realidad personal se impone a la realidad social.

El sujeto por ende expresa solo la verdad que su alienación le permite, expresa su verdad sobre su deseo, un deseo en masa, idéntico al de los demás pero articulándolo como si fuera único y exclusivo, cuestiona a personas vía la distancia de las redes, pero en sus reuniones o encuentros con otros calla,  cuestiona autoridades vía la distancia, pero calla ante los gritos de su jefe en su trabajo, ante las injusticias sociales que vive constantemente, estas redes apelan a dar esta ilusión de libertad de expresión, a servir como forma de catarsis en el sujeto de tal forma que le permitan seguir funcional.

Aquí es donde se recalca la importancia del cuidado de si, para poder ejercer la parresia el sujeto debe saber de sí mismo, saber de su deseo, sobre quien es, el cuidado de si construye así un sujeto reflexivo, desalienado y que ejerce en su habla esta reflexión y libertad. Ejercer la parresia implica a su vez la toma de una postura ética del acto de hablar, implica asumir la responsabilidad de nuestra palabra, produciendo que esta tenga un valor, implica tomarse en serio el acto de hablar, hacer de nuestro discurso algo ético, a pesar de que esto implique dificultades, a pesar que la expresión de nuestro deseo pueda llevar perdidas, tomar conciencia que nuestro discurso es ese pequeño lugar de libertad que hay que defender, que nuestra palabra nos representa, nos da un lugar frente al otro, que hablar con la verdad si bien implica un sinnúmero de riesgos en una sociedad que no la valora nos permite construir una dimensión estética de nuestra vida, una perspectiva de belleza de nuestro lenguaje, de nuestra forma de expresarnos.

Este acto de nombrar la verdad entonces estaría determinado por dos aspectos básicos, uno interno como hable con anterioridad y uno externo, en el interno radica en aprender a funcionar en pos de la verdad, es decir aprender a construirnos como sujetos que hablan con la verdad, pero que a su vez nos hablamos con la verdad, aprender a dejar los lugares cómodos, los lugares comunes de la masa, este cuidado de si implica asumir la verdad sobre nosotros mismos, dejar de lado la fantasía, aprender a ver la realidad tal cual es y no verla como quisiéramos que fuera o como nos han dicho que es, construirnos una lectura propia de nuestro mundo.

Esto suena fácil en palabras pero es complejo ponerlo en práctica ya que implica un desarrollo de la honestidad, pensémoslo por ejemplo en el amor, ¿Que implicaría estar en la verdad en el amor? Por un lado saber de qué forma deseamos ser amados, que deseamos del amor, pero por otro lado implicaría saber de qué forma podemos amar, que podemos darle al otro, ser honestos en nuestra forma de presentarnos ante el otro, ser honestos en las promesas de amor asumiendo que esa honestidad puede implicar un rechazo, una pérdida del objeto amoroso, pero que también puede dar lugar a una relación real, verdadera.

Esta verdad se sitúa de igual forma en una perspectiva social, se manifiesta en dos posibles vías, una la etificacion del sujeto en sus relaciones de lenguaje con los otros, partiendo de la idea de que muchas veces el expresarle la verdad al otro puede ayudar en su crecimiento como sujeto, en darle información útil para que ejerza su libertad de elección, pensemos por ejemplo en el siguiente dilema ético que puede ser muy común.

Un sujeto A conoce a sujeto B, aquí es independiente de preferencias sexuales, al inicio la vinculación de sujetos A y B se da a partir de la atracción sexual, se estructura una relación gratificante sexualmente, pasado un tiempo A sigue en su mismo deseo únicamente sexual pero B comienza a desarrollar sentimientos amorosos, por A, los manifiesta de forma cada vez más clara, ante esto A se confronta con una decisión, enunciar la verdad sobre su deseo, es decir que solo busca placer sexual, o mentir y seguir conservando lo mas que pueda su gratificación sexual. Ejercer la parresia en este caso implicaría que A enuncie su deseo asumiendo que la consecuencia mas probable seria la perdida de B, implicaría que A asume que B es un sujeto, que de mentirle estaría privándolo de información clave para una elección libre de B, que de postergarse esa situación estaría lastimando a B, la parresia aquí implica decir la verdad con una finalidad de ayudar al otro a elegir en libertad y como una forma de ayudarlo a crecer como sujeto, partir de la premisa que aunque la expresión de esta verdad puede ser dolorosa para B a la larga se le estaría haciendo un bien.

La parresia se estructura también en la expresión de un discurso de protesta, de crítica, de hacer visibles aquellos problemas del orden de la política, entendiendo la política mas desde el concepto de Polis, es de decir de aquellos asuntos importantes en la sociedad.

La parresia aquí implica articular una postura política, una postura que permite decir la verdad sobre los aspectos políticos, incluso implicando un riesgo de muerte, de exclusión, de aislamiento, Sócrates es el ejemplo más claro de esta forma de articulación de la parresia, alguien que se negó a mentir para  salvar su vida, alguien que eligió morir antes que ejercer la retorica, una postura compleja de asumir pero que tampoco tiene porque adquirir necesariamente esos tintes de riesgo.

Para finalizar habría que hacer algunas acotaciones en relación a la parresia, en primer lugar si bien la idea fundamental es desarrollar una posibilidad de hablar con la verdad, esta verdad es limitada, nunca lograremos saber todo sobre nosotros, el camino del conocimiento es largo y nunca termina, sería más adecuado nombrarlo como verdades temporales, es decir enunciar la verdad que se tiene acorde a ese tiempo, partiendo de la idea de que a mayor conocimiento de si nuestra verdad sobre distintos puntos puede cambiar.

En segundo lugar y retomando el titulo del texto, la parresia se estructura como una práctica de ejercicio de libertad porque nos permite salir de la alienación, nos permite insertar una dimensión ética de nuestra palabra, al hacernos responsables de nuestro decir asumimos las implicaciones de la libertad, sin duda es un riesgo alto, que pueda implicar costos importantes a pagar por estar de lado de la verdad, pero a su vez permite una satisfacción personal mayor, permite la construcción de una vida bella, digna de hablarse, en la medida en que podamos dar el paso a ejercicios de comunicación más verdaderos, podríamos tener la posibilidad de tener relación más reales, más gratificantes.

Eduardo Contreras Merino.
 Psicoanalista. Contacto al teléfono 5523275307.

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